Secretos de despacho

Taburetes coloridos en el corazón de Telepizza

Pablo Juantegui dirige la cadena de 'fast food', que la noche del 'clásico' recibe hasta 200 pedidos por minuto

No podemos olvidar de dónde venimos, quiénes son los que nos sacan las castañas del fuego cada día...", señala Pablo Juantegui para explicar la presencia en su despacho, desde el que dirige Telepizza, de una mesa y unos taburetes coloristas como los que pueden encontrarse en la práctica totalidad del millar de locales de la cadena. Tras las turbulencias bursátiles de hace una década, la firma camina hoy por una senda que combina el realismo en la gestión con una ambiciosa expansión internacional.

El pasado año, por ejemplo, adquirieron una cadena colombiana de 80 pizzerías, y acaban de abrir en Perú con ocho locales. Se suman a Guatemala, El Salvador, Chile, Polonia, Emiratos Árabes... "Con todo, el 70% de nuestro negocio sigue estando en España", señala Juantegui. Aquí han alcanzado los 630 restaurantes "y vemos opciones para seguir creciendo, por ejemplo con nuestro plan de minitiendas en poblaciones de menos de 30.000 habitantes, de las que acabamos de abrir 17 locales. Los precios más baratos de los alquileres permiten una inversión más modesta para los franquiciados, de entre 90.000 y 120.000 euros, y para esas ciudades la llegada de Telepizza supone un acontecimiento".

Su objetivo es dar cobertura al 70% de la población, y para ello buscan distintas vías de expansión, algunas contraintuitivas en un momento de crisis, según su consejero delegado: "En marzo decidimos apostar por una mejora en la calidad de los ingredientes, incluso los básicos, como la masa y el queso, y con mayor presencia de productos naturales. A la vez, estamos probando la posibilidad de una línea más económica para su consumo en el local o recogida, buscando ayudar a los clientes que estén pasando apuros con la crisis".

Juantegui se muestra optimista sobre la situación, pese a las dificultades que hacen que "nos estemos ahora mismo jugando el futuro de nuestros hijos. España ha salido adelante de situaciones peores, aunque ahora el matiz es que no dependemos únicamente de nosotros mismos".

El banco de pruebas que ofrece una cadena con la amplitud y capilaridad de Telepizza -la cuarta compañía de pizza a domicilio en el mundo y la primera no estadounidense- es una de las características que más motiva a Juantegui de su trabajo en esta firma: "En Sanitas o su matriz, Bupa, donde estaba antes, obviamente no era posible hacer muchos experimentos. Aquí nos los podemos permitir, y trasladarlos de la zona elegida a las demás, o anularlos, de manera inmediata".

Entre esas pruebas se cuentan también las que abre la existencia de departamentos propios de I+D en cada país donde está presente la empresa, creando productos propios al gusto del consumidor local. Algunos, como la predilección polaca por el queso salado y la salsa de ajo no son fáciles de trasladar, pero en cambio ahora van a importar una nueva masa fina que ha triunfado en las sucursales colombianas.

Juantegui pasa una semana al mes, aproximadamente, visitando esas delegaciones, en las que no faltan expatriados españoles. "Somos creadores netos de empleo incluso ahora", afirma con orgullo, destacando igualmente el nivel de promoción interna: una porción no desdeñable de los profesionales que ocupan distintos puestos en la sede central de San Sebastián de los Reyes pasaron por tiendas al inicio de su carrera. Telepizza se jacta, además, de que la práctica totalidad de sus contratos son fijos, aunque en muchos casos por tiempo parcial.

Ajustar la plantilla a las necesidades cambiantes de las tiendas es uno de los retos de una empresa como esta. "El sábado, con el Real Madrid-Barcelona, habrá un gabinete de crisis aquí", dice Juantegui. Estima en un 50% más respecto a otros sábados la venta prevista para una jornada de partido importante, y destaca el refuerzo de su plataforma web, una de las cinco que más venden en España, para ser capaz de responder a picos en los que reciben 200 pedidos por minuto. Juantegui cita con orgullo sus nuevas aplicaciones para smartphones, que abren nuevas posibilidades para los consumidores.

Los frutos de su esfuerzo, además, se conocen de inmediato: "Cada día por la mañana recibo un e-mail con los resultados de la jornada anterior, y salgo de casa con euforia y amargura. Este es un sector con un ritmo frenético".

Admite que utiliza su despacho sobre todo para contestar el correo y mantener reuniones con cada miembro de su equipo, a los que ve con regularidad semanal. "Paso poco tiempo solo aquí. Los momentos para la reflexión son más factibles en casa o durante los viajes". De su equipo, destaca que se trata de "personas responsables, con una orientación a resultados", que por el momento llegan.

Familia y deporte

La distancia con la familia fue la principal razón de Pablo Juantegui para abandonar sus responsabilidades en el grupo Bupa y pasar a dirigir Telepizza. Así que no es de extrañar que entre los pocos detalles personales de su despacho -"soy un desastre, me lo decoran siempre"- se encuentre una gran foto de sus hijos con tratamiento a lo Andy Warhol. También hay una foto con el golfista Miguel Ángel Jiménez, testimonio de la gran afición de Juantegui por practicar incontables deportes: también los de nieve, raqueta, salir a correr al menos un par de veces por semana...