Terence Lim. Director general de Singapore Airlines en España

"Siempre hay quien puede pagar por la calidad"

Es el responsable de una de las aerolíneas más lujosas del mundo y espera contar pronto con un chef español entre su panel de creadores.

Terence Lim, director general de Singapore Airlines en España
Terence Lim, director general de Singapore Airlines en España

Singapore Airlines ofrece uno de los pocos enlaces directos entre España y Asia, el vuelo Barcelona-Singapur, y mantiene uno de los estándares de calidad más altos entre las aerolíneas actuales. Sus planes son los de seguir creciendo pese a la dificultad del actual mercado.

¿Qué valoración hacen de su actual presencia en España, con cuatro vuelos semanales Singapur-Barcelona-São Paulo?

Muy positiva. Hemos solicitado a las autoridades permiso para convertir la frecuencia en diaria. Esperamos que sea posible el próximo verano.

¿Quiénes son sus usuarios?

Sobre todo, asiáticos. Bastantes menos españoles. Viajeros profesionales de la parte norte de Asia, como Japón o China, y turistas del sur, como Vietnam o Malasia. El mercado suramericano es muy nuevo para Asia, con pocas conexiones directas como esta, y es un área de creciente interés. Evaluamos un segundo destino, posiblemente Buenos Aires.

¿Lo atribuye a la actual coyuntura económica o a un desinterés por parte de los españoles?

Creo que pesa mucho la debilidad del euro respecto a las monedas asiáticas ahora mismo. Es un buen momento para que la gente de China o India viaje a Europa con un cambio muy favorable. Por supuesto, esperamos que los viajeros europeos aumenten en el futuro.

¿Es Singapur, en particular, un destino conocido por los españoles?

No se ve como un destino final, sino como una escala hacia Bali, Bangkok, Vietnam... Trabajamos para que nuestros viajeros pasen más de un día allí. Desde hace cuatro años, con el gran premio de Fórmula 1, se ha producido una notable apertura del país para facilitar el turismo. Hay dos casinos, vida nocturna, es una ciudad chic y vibrante... Ni siquiera es necesario visado, y el centro de la ciudad se encuentra muy cerca del aeropuerto. Hay recorridos organizados de unas horas, pero también puede simplemente tomarse un taxi: por 10 euros, en media hora se llega al centro.

¿Estudian volver a Barajas?

Estuvimos volando a Madrid desde 1992 hasta 2004 y, desafortunadamente, el trayecto tuvo que cancelarse por falta de rentabilidad. A cambio, la ruta desde 2006 con Barcelona es un éxito, así que nuestra idea es que un posible crecimiento en España debe pasar por reforzar el destino con el que hemos conseguido un buen resultado.

¿Hay alguna posibilidad de que el A-380, el avión más grande del mundo y del que su compañía tiene la mayor flota, llegue a Barcelona?

No por el momento, porque no existe demanda que lo justifique. Además, el aeropuerto de São Paulo no tiene pistas del tamaño necesario. Aunque sí nos consta que las pistas del aeropuerto de El Prat están preparadas para ello, porque Lufthansa ha volado allí. Aunque no podamos disponer de suites en los aviones que viajan a Barcelona, sí ofrecemos el asiento más ancho en clase business del mercado, de 76 centímetros.

¿Cuál es la marcha de Singapur Airlines en su conjunto en la actual situación?

Al igual que todas las compañías, nos vemos muy afectados por el precio del combustible. En el último semestre se incrementó en un 40%, al igual que el resto de costes. Aun así, tuvimos un beneficio de 239 millones de dólares en el primer semestre del año fiscal 2011-2012, una reducción del 62% respecto a las ganancias del mismo periodo del año anterior. Es bastante satisfactorio que nos mantengamos en beneficios. Para el próximo semestre, la intención es mantenernos a flote, conservando el nivel de calidad que nos ha dado prestigio.

¿No sienten la tentación de reforzar la apuesta por un producto más económico?

Tenemos una clase económica que ofrece excelentes servicios, como el sistema de entretenimiento KrisWorld. Pero creemos que existe un nicho de mercado muy importante para los servicios premium, que valoran la calidad muy exclusiva de nuestros servicios, con ejemplos como las suites con dormitorio completo. Por ejemplo, tenemos la excelente aceptación del vuelo directo Singapur-Nueva York, exclusivamente con 100 plazas de business y superior, y que es el vuelo comercial más largo sin escalas con 18 horas de viaje en el A-380.

¿A qué atribuye que esos servicios premium tengan una aceptación tan buena en la actual coyuntura?

Siempre existirán personas que valoren la calidad y puedan permitírsela. Nuestra idea es mantener esta línea porque forma parte de la filosofía de la empresa y de la imagen que le ha permitido triunfar internacionalmente.

Las compañías asiáticas siempre dan la imagen de un servicio más sofisticado, incluso en tiempos de bonanza. ¿A qué lo atribuye?

Creo que es debido a que la hospitalidad es un valor mucho más importante en la cultura asiática. Un viajero es bienvenido allí, siempre. Ese comportamiento se ha trasladado al mundo de los negocios, en distintas facetas.

Otro de los aspectos en los que hace hincapié Singapore es la cocina a bordo. Sin embargo, aún no cuentan con ningún chef español en su panel culinario para menús a bordo...

Asumo que una de mis misiones como representante de la compañía en España es la de conseguir la presencia de uno de sus grandes nombres en nuestra nómina de colaboradores junto a figuras como el francés Georges Blanc o el estadounidense Alfred Portale. La importancia mundial de la cocina española no es ningún secreto, y considero ese fichaje de un chef español como un objetivo real. Negociamos con Carme Ruscalleda, pero finalmente no fue posible.

Para un asiático, ¿cómo se adapta a la forma de hacer negocios en España, a la manera de trabajar aquí?

Admito que como asiático me resultó de entrada un tanto informal. En Asia cualquier decisión es inmediata, y aquí todo lleva algo más de tiempo, al estilo mediterráneo. Es un reflejo de nuestra forma de vida, mucho más apresurada. Pero no quisiera que este comentario se interprete como una crítica. Personalmente estoy aprendiendo el valor de detenerse en ocasiones para reflexionar o, simplemente, para disfrutar un poco más de las circunstancias.