La competencia con la deuda pública dificulta la financiación a la banca

España paga un 5% por emitir letras a tres meses, más que Grecia y Portugal

El Tesoro pagó ayer, por primera vez desde los años noventa, más de un 5% de interés por colocar letras a tres y seis meses, superando lo que le cuesta endeudarse a Grecia o Portugal. Esta fuerte rentabilidad compite directamente con depósitos y pagarés, dificultando la financiación a la banca.

España no ha sido rescatada, pero cuando busca financiarse los mercados le exigen que pague como si lo hubiera sido. O incluso por encima. El Tesoro público pagó ayer más de un 5% de interés por la emisión de letras a tres y seis meses, un porcentaje que supera el que pagaron Grecia o Portugal en las últimas subastas de deuda pública. Una nueva cerilla para el incendio de la prima de riesgo, que alcanzó un nuevo récord tras la subasta, hasta los 475 puntos básicos, si bien logró relajarse finalmente hasta los 469 al cierre. Cinco puntos por encima del día anterior.

La primera emisión de deuda pública que lanza el Estado, después de que el Partido Popular de Mariano Rajoy fuera elegido para gobernar con mayoría absoluta el domingo, se saldó a precios desconocidos desde los primeros meses de gobierno de José María Aznar, o incluso de la última legislatura de Felipe González. En concreto, el Estado pagó una rentabilidad del 5,23% para las letras a seis meses, el máximo desde 1997, y un 5,11% por los títulos a tres meses, no visto desde 1993, según los registros del Tesoro. España, eso sí, logró ayer 2.978 millones de los 3.000 millones previstos, y la demanda fue 3,5 veces superior a la del importe colocado.

La factura para el Estado, sin embargo, superó incluso la que soportan Grecia o Portugal, que pagaron un 4,62% y un 4,895%, respectivamente, en la última subasta de letras a tres meses, y un 4,89% y un 5,25%, por las de seis meses. Si bien es cierto que estos países cuentan como aval con los fondos de la troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Unión Europea) -por los que pagan a su vez intereses-, España ha abonado por imprimir letras casi el doble que en octubre. Esta tendencia, que ya hizo que la subasta de bonos a 10 años de la pasada semana se saldara con un interés del 6,98%, por primera vez desde 1997, viene provocada por la presión de los inversores.

En el secundario, las letras a tres meses cotizan al 4,97%, frente al 2,5% de inicios de mes. Las de seis meses lo hacían al 6%, cuando arrancaron noviembre al 3,7%. Desde entonces, sin embargo, la crisis de la deuda se ha llevado dos Gobiernos por delante -el de Papandreu en Grecia y el de Berlusconi en Italia- y el panorama no parece mejorar.

"Los costes de financiación son inasumibles. Ya no tanto por lo que paga el Tesoro, sino desde el punto de vista del sector privado", destaca José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. Los fuertes intereses que el Estado se ve obligado a ofrecer para colocar sus bonos y financiarse, expone, superan los de los productos de ahorro que comercializan bancos y cajas. Las letras entre tres y doce meses rentan ya más de un 5% superando, por ejemplo, el 4% del depósito Gasol de Popular, a un año, o del de ING Direct, a cuatro meses. Para competir, muchas entidades han optado por la vía de los pagarés, en la misma línea de precios, o por bonos, como los subordinados de La Caixa al 7,5% a cinco años.

La dura competencia ahoga otra vía de financiación de las entidades, la del cliente minorista, que ya han visto como la crisis financiera primero, y la desconfianza por la deuda soberana, después, cerraban el grifo en el mercado mayorista. Además, las cámaras de contrapartida, como LCH.Clearnet, que actuaban de intermediarias y garante, ponen trabas ahora a las entidades que tienen deuda periférica en sus balances. "Ahora mismo la banca solo tiene a su disposición las líneas del BCE", señala el estratega de Citi, "los mercados han dejado de funcionar".

Los depósitos, bajo la vigilancia de Bruselas

El comisario de Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, advirtió ayer que Bruselas podría imponer límites a las remuneraciones que ofrecen por sus depósitos aquellas entidades que hayan recibido ayudas estatales, para impedir así que incurran en prácticas desleales. Cada programa de intervención pública debe ser revisado por Bruselas. "En ese plan de reestructuración, en su día en el caso de entidades españolas o en el pasado en el caso de muchas entidades españolas y europeas, uno de los elementos que se analizan y sobre los cuales sí podemos decidir, a diferencia de los bonus, es sobre las políticas de remuneración del pasivo", explicó el comisario, que no concretó a que se refería con "limitaciones".

Esta opción complicaría aún más la búsqueda de pasivo para aquellas entidades en las que el FROB ha tomado parte, lo que incluye a CAM, Novagalicia, Catalunya Caixa, Unnim y, desde el lunes, a Banco de Valencia. El uso de fondos públicos para participar en una guerra comercial supone una competencia desleal que ya intentó ser cercenada el pasado verano por Economía y el Banco de España. Estos aprobaron sanciones sobre los denominados superdepósitos, de alta rentabilidad. Sus emisores tienen que pagar más al Fondo de Garantía de Depósitos para cubrir potenciales riesgos. Viendo las ofertas de la banca, no obstante, parece que a muchas firmas les sigue saliendo a cuenta.