La demanda interna lastra el PIB español

Alemania y Francia despegan mientras España se queda en pista

La severa crisis de deuda está castigando las economías de la zona euro, pero unas resisten mejor que otras. Mientras Alemania y Francia han logrado salir del bache en el tercer trimestre, España retrocede y se estanca. La demanda interna marca la diferencia.

Alemania desató todas las alarmas cuando su economía frenó en seco en el segundo trimestre del año. A la desaceleración de la locomotora de Europa se sumaron la vecina Francia y el resto de países de la zona euro. La ansiada recuperación se tornaba en ralentización por la crisis de deuda soberana de los periféricos y la necesidad de rescatar a una agonizante Grecia para evitar su bancarrota. Los esfuerzos europeos por mantener a flote el euro pasaban factura y alimentaban los temores a una nueva recesión. Tres meses después, la tensión en los mercados de deuda se ha agravado, Grecia e Italia se han visto forzadas a cambiar de gobierno para poder cumplir con las exigencias de Bruselas y España está de nuevo en el punto de mira de los mercados con la prima de riesgo disparada.

En este contexto, y con una seria amenaza de recesión sobre Europa, Berlín y París han resurgido como el Ave Fénix y han logrado reflotar sus economías en el tercer trimestre, mientras que España ha dado pasos de cangrejo y otros países como Grecia y Portugal siguen registrando crecimientos negativos. El PIB alemán se expandió un 0,5% entre julio y septiembre respecto a los tres meses anteriores, cuando finalmente no hubo una desaceleración tan pronunciada como se había anunciado. La oficina federal de estadística, Destatis, ha corregido al alza el crecimiento del segundo trimestre, hasta el 0,3% desde el 0,1%, gracias en gran medida a la contribución del consumo de los hogares. En Francia, el PIB avanzó un 0,4% en el trimestre, más de lo esperado, por el tirón del consumo y la producción industrial, aunque el dato del segundo trimestre ha sido revisado a la baja, ahora con una ligera contracción del 0,1%.

España, por su parte, sigue debilitándose a medida que avanza el año. En el tercer trimestre se desaceleró dos décimas hasta registrar un crecimiento nulo, borrando de un plumazo seis trimestres consecutivos de crecimiento económico. ¿Es el estancamiento que precede a la recesión? Todo apunta que sí. Sumidas en la recesión continúan Portugal y Grecia. Es la Europa de las dos velocidades. Pero ¿por qué?

En el caso de España el retroceso de la demanda interna es la culpable, cuya caída se acelera sin tocar suelo, mientras la demanda externa se mantiene como soporte. Lo que para Alemania y Francia es motor de crecimiento, para España es un lastre. "El sector exterior seguirá siendo clave para España, amortiguando la fuerte aportación negativa de la demanda interna, cuando en Alemania y Francia la aportación del sector exterior en el tercer trimestre ha sido nula", explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

El alto nivel de paro, con casi cinco millones de desempleados, y de endeudamiento español impiden tanto la inversión como el consumo. A esto hay que añadir el escaso crédito, una política fiscal restrictiva y un profundo ajuste del sector residencial. El mercado laboral alemán, por el contrario, es la envidia de Europa, con una tasa de paro del 6,5%.

Pero las perspectivas para el cierre del año 2011 y para 2012 no son muy halagüeñas para nadie, con nuevas caídas del PIB en el cuarto trimestre. Además, Bruselas revisó drásticamente a la baja las previsiones de crecimiento de la UE a partir de ahora, situándola al borde de la recesión por la falta de confianza de los mercados a expensas de implementar las tajantemente las medidas de ajuste. Italia, la última diana de los mercados, caerá en recesión, mientras que España estará en zona de peligro, con una contracción del 0,1% en el último trimestre y rozando la posible entrada en recesión. Alemania y Francia también se verán afectadas, con sendas desaceleraciones de cara a 2012.