Su objetivo, combatir la volatilidad

Japón se defiende y dice que su intervención sobre el yen respeta la política del G-20

El ministro japonés de Finanzas, Jun Azumi, ha defendido la intervención efectuada ayer por Japón en el mercado de divisas para depreciar el yen y aseguró que está "dentro del ámbito" de la resolución del G-20 de combatir la volatilidad de los mercados.

El ministro nipón de Finanzas, Jun Azumi, se refirió así a la declaración emitida el mes pasado por los ministros de Finanzas y gobernadores de Bancos Centrales del G-20 en París, en la que advertían de las "implicaciones adversas" del exceso de volatilidad y movimientos desordenados de los tipos de cambio en la estabilidad económica y financiera.

Según el responsable japonés de Finanzas, el objetivo de la intervención de ayer, que se produjo después de que el yen marcara un nuevo máximo histórico frente al dólar, fue precisamente frenar esos movimientos desordenados de la moneda nipona.

Azumi insistió en que la fortaleza del yen no reflejaba las condiciones económicas reales de Japón, que todavía lucha por superar el impacto del terremoto y tsunami del pasado marzo, y criticó los "movimientos especulativos" en torno a la divisa local.

También aseguró que el Gobierno vigilará de cerca el mercado y "tomará las decisiones apropiadas".

Las declaraciones de Azumi se produjeron después de que algunos funcionarios europeos supuestamente expresaran su preocupación por la posibilidad de que la intervención unilateral de Japón sea vista como una muestra de incapacidad del G-20 para coordinar las políticas de sus miembros, según la agencia local Kyodo.

La operación en el mercado de divisas, la cuarta de este tipo desde septiembre de 2010, se produjo después de que la moneda nipona marcara un máximo histórico de 75,32 unidades frente al dólar.

Tras la intervención, la cuarta desde septiembre de 2010, el dólar se intercambiaba hoy en Tokio en la banda baja de los 78 yenes, mientras que el euro lo hacía en 108,20 unidades.

Azumi evitó precisar el montante de la operación, aunque el diario económico local Nikkei apuntó a que podría haber ascendido a la cifra récord de siete u ocho billones de yenes (64.636 o 73.870 millones de euros).