Nueva Rumasa

La correspondencia de Ruiz-Mateos le vuelve a jugar una mala pasada

La defensa de los bonistas pide el registro del domicilio familiar

Las cartas que José María Ruiz-Mateos ha enviado en los últimos meses a bancos, medios de comunicación y afectados por pagarés con la intención de desviar su responsabilidad al frente de Nueva Rumasa se han convertido en un incontrolable bumerán que se ha vuelto contra sus intereses.

La representación legal de los más de 300 afectados por los pagarés emitidos por Nueva Rumasa ha solicitado al juez Pablo Ruz, en un escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 5 de Madrid, entre otras medidas, el registro del domicilio de Ruiz-Mateos.

El despacho Martínez-Echevarría, que representa a los bonistas que presentaron una querella ante la Audiencia Nacional, admitida a trámite, se acoge para argumentar la petición de medidas tan agresivas como esa al contenido de cartas enviadas por José María Ruiz-Mateos a inversores en pagarés del grupo de alimentación.

En esas cartas el fundador de Nueva Rumasa defiende la venta del grupo a la sociedad Back in Business, controlado por las mismas personas que el pasado año se hicieron cargo de Marsans y su posterior liquidación. Y lo hace asegurando que el traspaso se ha realizado sin contraprestación económica alguna, lo que, en opinión de la defensa de los bonistas, puede suponer un delito de alzamiento de bienes. En las cartas, advierte el bufete, se puede observar que son remitidas desde el domicilio particular de Ruiz-Mateos, lo que sugiere que es ahí donde se encuentra toda la información de los afectados por la emisión de pagarés, por lo que "se hace estrictamente necesaria una entrada y registro".

El pasado mes de marzo Ruiz-Mateos entregó a los medios de comunicación cartas que había enviado al presidente de Santander, Emilio Botín, pidiendo apoyo financiero para sus empresas. En esas cartas Ruiz-Mateos escribía que los tiempos no eran apropiados para llevar a cabo adquisiciones. Pero al mismo tiempo estaba ofreciendo pagarés a inversores en Nueva Rumasa, una operación supuestamente diseñada para que el grupo llevara a cabo adquisiciones.

Ángel de Cabo se hace con la hotelera gallega GH

El grupo empresarial que lidera Ángel de Cabo, propietario de Nueva Rumasa y del grupo Marsans, anunció ayer la compra de la cadena hotelera gallega Gran Hotel (GH), que cuenta con tres establecimientos en Santiago de Compostela, Lugo y Orense. En un comunicado, precisó que "no modificará la denominación actual de los establecimientos" y que "se hará cargo directamente también de la gestión y explotación de los tres hoteles, para lo que mantendrá el equipo directivo y la plantilla de trabajadores, reforzando incluso en breve el área comercial".

Ni la nota de prensa ni los representantes de la empresa indicaron el monto de la transacción de los tres establecimientos de categoría de cuatro estrellas, que disponen de unas 400 habitaciones.