COLUMNA

Goldman, menos problemas fijos

El recorte del salario base a los banqueros de Londres da un poco de flexibilidad precrisis a Goldman Sachs. El acuerdo en 2009 para aumentar la retribución fija de los altos ejecutivos supuso, como para muchos de sus rivales, una respuesta a la presión política sobre los bonus. Pero el gigante de Wall Street fue listo como para garantizar que el incremento tuviera una vida limitada. El escrutinio público y regulatorio de los bonus era algo comprensible en ese momento, teniendo en cuenta las enormes retribuciones de la banca y su papel protagonista en la demolición de la economía mundial. Pero para muchos no banqueros, el principal resultado resulta perverso: ha habido un cambio hacia la retribución fija. En Credit Suisse, por ejemplo, JPMorgan estima que los costes fijos representan el 82% de la remuneración en la banca de inversión de este año, por encima del 66% de 2009.

Este sistema podría haber convenido en los últimos dos años, pero parece insostenible. Con el panorama económico ensombreciéndose y los mercados peleándose por mantenerse a flote, los ingresos caen más deprisa de lo que los bancos pueden reducir sus costes. Incluso Goldman no es inmune: registró un insignificante 6,1% de retorno anual sobre el capital en el segundo trimestre y unos ingresos netos lejos de las previsiones.

Los bonus mal estructurados pueden estimular a los banqueros a apostar arriesgadamente y minar la estabilidad del sistema financiero. Pero un sistema de bonus sólidamente estructurado puede ofrecer los incentivos correctos. Y por lo menos tiene la ventaja de ser adaptable. Los mayores niveles de costes fijos dejan a los bancos con menos opciones. Pueden acabar despidiendo más trabajadores, en lugar de simplemente reducir los cheques de cada uno. La alternativa -mantener niveles salariales y personal mientras caen los ingresos- no está muy bien vista por los inversores.

Goldman no ha dicho lo que va ahorrar. Tampoco está claro si los otros bancos han decidido hacer retroceder el reloj. Pero una vez más Goldman ha sido guía para sus rivales, que harían bien en seguirle, si pueden.