Las cuentas del Estado autonómico

Más de 121.000 millones de deuda financiera

Comunidad Valenciana y Cataluña absorben el 43%.

Entre los asuntos más polémicos debatidos ayer en el Consejo de Política Fiscal y Financiera se encuentra la forma de devolver los más de 23.000 millones de euros que las comunidades recibieron de más en 2008 y 2009 en forma de entregas a cuenta, por error en la previsión de ingresos tributarios sobre la recaudación real, que efectuó el Ministerio de Hacienda. Esta deuda, sin duda importante, tan solo es una parte del monto total al que deben hacer frente los Gobiernos autonómicos y del que restan dos apartados.

Uno de ellos es la deuda a proveedores. Aunque esta partida es difícil de calcular a una fecha determinada para el conjunto de comunidades, solo el retraso en facturas sanitarias supera los 9.000 millones, según datos de la patronal Farmaindustria.

Un segundo apartado a tener muy en cuenta, por ser el mayor en términos cuantitativos es la deuda financiera. A finales del primer trimestre de este año, la deuda autonómica alcanzaba los 121.420 millones de euros, el 11,4% del PIB, según el Banco de España. Lo peor no es la cuantía (la del Estado central supera en estos momentos el 53%) sino la rapidez con que se ha disparado. Hace solo tres años, a comienzos de 2008, la deuda era la mitad, de solo el 5,9% del PIB (63.843 millones).

Pero si preocupante es la evolución del ratio global mucho más lo es el comportamiento de ciertas comunidades autónomas. La Comunidad Valenciana se lleva la palma con un endeudamiento que alcanza el 17,4% de su PIB, es decir 17.895 millones de euros.

No le van a la zaga otros territorios como Cataluña (17,2%) y Castilla-La Mancha (16,9%). Cataluña, además, es la comunidad cuyo nivel es más alto en términos absolutos, llegando a alcanzar por sí solo los 34.323 millones. Junto a la Comunidad Valenciana aglutinan el 43% del total. En la posición contraria aparecen Asturias y Euskadi, con los mejores ratios de apenas el 7%.

Estas cifras de endeudamiento financiero y comercial de las comunidades pesan como una losa en sus ratings financieros y dificultan la captación de fondos en un mercado de bonos ya saturado. Por eso, no es de extrañar que algunas, las que cumplen con sus objetivos de reducción de déficit, soliciten al Tesoro que les avale en sus salidas al mercado, como deuda consolidada de España. El problema es que Economía ya tiene bastante con frenar la prima de riesgo española respecto a otros bonos como el alemán.