EDITORIAL

Un descenso del paro aún insuficiente

Tal y como anunció la semana pasada el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, el dato del paro de junio refleja un descenso notable del número de desempleados. La cifra de personas sin trabajo registrada en los servicios públicos de empleo se situó el mes pasado en 4,121 millones, lo que supone una caída de 68.000 personas en un periodo marcado por el inicio de la temporada turística, que tiñe tradicionalmente de optimismo las estadísticas de empleo. Se trata, además, del tercer mes consecutivo de descenso y, como recordaba ayer la secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, permite también completar el mejor dato trimestral de toda la serie histórica.

Pese a ello, el análisis desestacionalizado y corregido de efecto calendario revela que el paro ha crecido en algo más de 31.000 personas en el mes de junio. Una cifra a la que hay que añadir los datos negativos de afiliación a la Seguridad Social en el mismo mes, que resultan especialmente preocupantes. La cifra de afiliados en junio ha sido de 17,58 millones de trabajadores, lo que supone un recorte de 5.612 respecto al mes anterior. También en este caso el análisis desestacionalizado ofrece una radiografía más oscura de la situación, al arrojar una cifra de destrucción de empleo de 49.500 trabajadores.

Pese al indudable efecto que haya podido tener en las cifras de afiliación la crisis del pepino -a la que el Ejecutivo atribuye un recorte de casi 14.000 contrataciones en el sector agrícola-, los datos conocidos ayer revelan que el proceso de destrucción de empleo en España todavía no ha tocado fondo. Pese al alivio estacional que arroja el dato generado en junio, fruto del repunte coyuntural que produce el despegue de la temporada turística, el mal dato de la afiliación a la Seguridad Social no permite vislumbrar todavía un cambio de tendencia en el mercado.

Pese a algunos datos positivos -como el de la cifra de autónomos dados de alta en los seis primeros meses del año, que ha experimentado el primer crecimiento desde que se inició la crisis-, la evolución del mercado laboral está directamente ligada al crecimiento y evolución de la economía. En ese sentido, y mientras las cifras de crecimiento sigan siendo anémicas, el mercado de trabajo seguirá sin vislumbrar una recuperación firme y sostenida de las cifras de empleo, ya que ni los repuntes estacionales ni los incentivos de las reformas laborales pueden por sí solos sustituir el papel del crecimiento como fuente de creación de empleo. Tanto CEOE como Cepyme han vuelto a recordar la necesidad de acelerar las reformas estructurales y de adoptar medidas que impulsen la economía. Esa es la única receta efectiva para animar a las empresas a contratar trabajadores y comenzar, de esta forma, a ganar la batalla contra la lacra del desempleo.