COLUMNA

¡Cielos, una deuda en China!

Se ha despejado una de las mayores incógnitas económicas de China: a finales de 2010, los Gobiernos locales debían 10,7 billones de yuanes (1,6 billones de dólares), según la Oficina de Auditoría Nacional. Esto es el equivalente al 27% del PIB en ese año. Una cifra que probablemente se quede corta, pero que dice mucho de la búsqueda de crecimiento chino.

La deuda local no causará por sí sola el colapso de los bancos. Se espera que las nueve mayores entidades de crédito del gigante asiático generen alrededor de 2 billones de yuanes en beneficios en los próximos tres años. Lo suficiente para afrontar -con dificultades- un escenario donde no se recuperarán una cuarta parte de los préstamos locales que vencen antes de 2015.

Pero hay una fuerte impresión de que la economía enloquece. La mitad de los préstamos provenían de fuera de los vehículos especiales. Alrededor de la mitad de los préstamos para algunos sectores como el de construcción de autopistas se renovaron llegado su vencimiento. Mientras, una reciente prohibición de tomar prestado no impidió a los Gobiernos locales asegurar 1,9 billones más de préstamos a cambio de garantías.

Parace que se descarta más endeudamiento y todo indica que el Gobierno central respaldará el ya existente. Pero parece difícil que no se produzca más puesto que no está claro cómo se completarán los proyectos a medio terminar. Había que marcar un límite para el despilfarro local. Pero como la mayor parte de los grandes números en China, es algo que plantea más preguntas que respuestas.

Por John Foley