Bernanke aparca el helicóptero
El presidente de la Reserva Federal de EE UU, Ben Bernanke, dio ayer por concluida la política de compra de bonos públicos y corporativos puesta en marcha para flexibilizar una política monetaria agotada por la vía de los tipos de interés y ante la insensibilidad de una demanda de crédito suficiente como para generar un crecimiento sostenible. La expansión cuantitativa, que ha llevado a la Fed a acumular un balance de cerca de 2,85 billones de dólares, era el último recurso aplicado para evitar que la economía traspasase el umbral de la recesión para llegar a la depresión, y suponía echar mano de los instrumentos más heterodoxos que se recuerdan y que pueden generar efectos secundarios indeseables, sobre todo inflación.
La decisión de Bernanke devuelve en parte la normalidad a la economía, puesto que se le retira la respiración asistida que le proporcionaba el helicóptero que lanzaba liquidez sobre la actividad, y que ahora queda definitivamente aparcado. Ahora sabremos si la recuperación es sostenible por sus propios medios (con tipos del 0%), como para dar por cerrada la etapa de riesgo. Ya llegará el momento en el que la Fed afronte el último problema: devolver al mercado los bonos adquiridos, maniobra que bien podría utilizar para neutralizar las tensiones inflacionistas futuras.