COLUMNA

Alemania se gana el carbón

La decisión de la canciller alemana de apagar las plantas de energía nuclear impulsará el negocio de las empresas de energías renovables eólica y solar. Pero el mayor regalo de Merkel es para la industria del carbón. El rechazo, sin duda una reacción excesiva a lo acontecido en Japón, aumentó el precio de las acciones incluyendo la de la empresa establecida en EE UU First Solar, el mayor fabricante del mundo de paneles solares.

Acelerar la sustitución de la energía nuclear con renovables requerirá una gran inversión. Los reactores nucleares suministran alrededor de una cuarta parte de la electricidad consumida en Alemania. Para reemplazar esa capacidad sería necesario aumentar cuatro veces la producción solar y eólica durante esta década, según los analistas de Brean Murray, Carret.

Pero aunque Alemania lograra su objetivo de reducir el consumo de energía un 10% durante esta década -y una dieta así es difícil de digerir- el ganador inmediato es la industria del carbón. Brean Murray, Carret estima que el final de la energía nuclear en Alemania podría traducirse en un aumento del 20% en las importaciones europeas de carbón actuales.

En cualquier caso, la decisión de Merkel basada en la preocupación por la seguridad, no es del todo racional. A pesar de que los accidentes nucleares pueden ser terribles y la percepción de ellos aún peor, son extremadamente raros. Un estudio de ExterE concluía que la producción de un teravatio hora de electricidad por reactores nucleares llevó a 0,04 muertes frente a los 161 del carbón.

Además, Alemania comparte frontera con Francia, el país más entusiasta de la energía nuclear, por lo que todavía habría aún un riesgo cercano. A pesar de todo, Merkel ha optado por impulsar a los proveedores de carbón -la más sucia, y de media, la más peligrosa fuente de energía-.

Christopher Swann