Occidente se mantiene en alerta por el temor a represalias terroristas

Euforia ciudadana, cautela policial y militar

Nueva York
Nueva York

Se ha hecho justicia". Fueron las cuatro primeras palabras del presidente de EE UU, Barack Obama, tras anunciar la operación de las fuerzas militares norteamericanas en la que se dio muerte cerca de Islamabad (Pakistán) al terrorista más buscado de Occidente. La noticia, que corrió como reguero de pólvora por todo el planeta en la madrugada europea del domingo al lunes, produjo al instante la euforia ciudadana en Estados Unidos. Prueba de ello fueron las miles de personas que se agolparon en la neoyorquina Times Square, celebrando con júbilo el abatimiento a tiros del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, por un grupo de fuerzas especiales. El comando asesinó a Bin Laden junto a varios miembros de su séquito (incluido un hijo) en una vivienda lujosa de Abottabad, a 80 km de Islamabad. Era una noticia esperada durante casi diez años desde que el 11 de septiembre de 2001 fueron asesinadas 2.752 personas al derrumbarse las Torres Gemelas de Nueva York tras el ataque de aviones suicidas comandados por terroristas islámicos.

La euforia ciudadana de EE UU se fue trasladando en el día de ayer a las cancillerías de los cinco continentes. Los mensajes de apoyo y felicitación a Obama por parte de los líderes mundiales se sucedieron, sobre todo entre los aliados occidentales, a los que se sumaron también otros como los de Rusia, Israel o China. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, indicaron en un comunicado conjunto que "la eliminación de Bin Laden hace del mundo un lugar más seguro" a la vez que subrayaron el apoyo de la UE a EE UU para combatir el extremismo global.

El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, envió ayer un telegrama a Obama, en el que le felicitó por el "paso decisivo" en la lucha contra Al Qaeda, recalcando que España sigue "plenamente comprometida" contra el terrorismo.

Sin embargo, la euforia política y ciudadana se ha acompañado de cautela militar y policial. Todos los países se mantienen en alerta ante el riesgo de represalias por parte de radicales islamistas. "Aunque Bin Laden está muerto, Al Qaeda no lo está. Casi con seguridad los terroristas intentarán vengarlo y tenemos que permanecer y permaneceremos vigilantes y resueltos", advirtió ayer Leon Panetta, director de la CIA norteamericana. Por su parte, el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, dispuso revisar la seguridad en sus embajadas en todo el mundo por temor a represalias tras la muerte del líder terrorista.

Reunión hoy en Moncloa

En España, el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, informó ayer que el Ejecutivo ha decidido mantener el actual nivel antiterrorista, aunque reconoció "el riesgo evidente de represalias" que se deriva de la muerte de Bin Laden. No obstante, indicó que "seguramente se tomará alguna medida concreta" aunque no se suba el nivel de alerta durante la reunión que mantendrá hoy José Luis Rodríguez Zapatero con la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, y la de Defensa Carme Chacón, en la que se analizará en profundidad la situación. Cabe la posibilidad de reforzar la seguridad de las tropas españolas en Afganistán, aunque remitió a Defensa esta responsabilidad. No obstante, Rubalcaba no cree que sea el momento adecuado para replantearse la operación internacional en Afganistán, ya que ésta tiene "otro calado".