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Ser influyente, cuestión de formación

El libro '¡Influye!' pretende ofrecer claves para dominar la persuasión.

Cuando se pierde la popularidad, uno se convierte en un auténtico líder", decía el canciller Konrad Adenauer. ¿Se puede ser influyente desde el anonimato? ¿Se puede serlo en una pequeña organización? ¿Es posible aprender a que las opiniones afecten positivamente a los demás?

"La influencia no es privativa de un selecto grupo de personas a las que llamamos poderosas, carismáticas e, incluso, populares. En algunos casos, existen personas muy influyentes prácticamente desconocidas y, en otros, las personas que abandonan su actividad dejan de influir porque su estrategia era a corto plazo o se vinculaba estrechamente más a unos objetivos fundamentados en el egoísmo personal", explica Enrique Alcat en el libro ¡Influye! publicado por Alienta Editorial.

Alcat pretende con este libro enseñar a ser una persona influyente, allá donde esté el ámbito de trabajo del lector. Enfocado como un manual con recetas e instrucciones para conseguirlo. "Te sugiero que hagas una reflexión serena de cómo eres percibido y de cómo repercuten tus mensajes, tus ideas, tus pensamientos y tus acciones en los demás. Tal vez siempre actúes con buena voluntad y sin plantearte, de forma rigurosa, si lo que proyectas en los demás es realmente lo que piensas o, sencillamente, te dejas llevar por una actuación normal que a veces resulta positiva, otras negativa y, en la inmensa mayoría de las ocasiones, ni siquiera te planteas", sugiere Alcat al lector.

Este autor ha formado en técnicas de comunicación a cientos de altos directivos y a líderes de opinión de la comunidad médica, académica, científica y empresarial.

Ha publicado anteriormente Y ahora ¿qué? ¡Claves para gestionar una crisis y salir fortalecido! y también Seis recetas para superar la crisis, con la colaboración de seis conocidos chefs españoles. En la actualidad es director ejecutivo del Programa Superior en Gestión Empresarial y Dirección de Comunicación de IE Business School.

"Las personas influyentes no son necesariamente las más ricas, las más famosas, las que tienen más poder o las mejor situadas en cualquier escalafón del ámbito profesional o laboral. Las personas influyentes a veces están cerca, muy cerca de nosotros", cree. Por eso propone que no se deje nada a la improvisación en el mensaje que se quiera transmitir. Hay que prepararlo con mimo y aprender a cómo queremos transmitirlo.

Incluso, quien desee transmitir con eficacia su mensaje a los demás, debe tener en cuenta que su autoridad no es neutral: "Puede utilizar ese conocimiento en positivo o en negativo. Es decir, puede influir de forma positiva o directamente manipular".