Análisis

El escudo español se debilita

España no es Grecia, ni Irlanda ni Portugal. Pero sí es un país periférico de la UE y pese a resistir el último rescate anunciado a Lisboa, siente y padece los problemas de sus allegados. Hoy el riesgo país ha vuelto a subir ante las nuevas dudas que Grecia y Portugal suscitan en los mercados. El escaso éxito de la subasta del Tesoro tampoco ayuda.

Cuando Portugal se rindió a las evidencias de su rescate por parte de la UE y el FMI, España demostró que era algo diferente y su escudo se hizo fuerte frente a los dardos que el mercado le había lanzado durante meses por la crisis de la deuda soberana. La Bolsa española apenas se inmutó y la prima de riesgo incluso se estabilizó por debajo del nivel de los 200 puntos básicos. Parecía que España alejaba los peligros que acechaban a las economías periféricas de la zona euro, más endebles en el camino hacia la recuperación.

Pero la reacción que los bonos españoles a diez años han tenido hoy -el diferencial con Alemania llegó a alcanzar los 223 puntos básicos, con una rentabilidad del 5,54%- ante la decepcionante subasta del Tesoro y las dudas que planean sobre la deuda griega y los primeros contactos para detallar la intervención a Portugal devuelven a España a la cruda realidad: aunque no somos ni Grecia, ni Irlanda ni Portugal, la economía española sigue presentando debilidades que es necesario subsanar continuando con reformas y ajustes.

Queda patente que el escudo español se debilita con facilidad y hay que forjarlo cada día. El Tesoro español tuvo que subir hoy la rentabilidad por sus títulos de deuda y rompió con con una racha de cinco subastas consecutivas en las que había logrado reducir el interés. Además, la Bolsa española ha perdido hoy un 2% lastrada por el repunte de la prima de riesgo y el temor a una nueva crisis de deuda. El déficit público, el mercado laboral y la reestructuración del sistema financiero son asignaturas pendientes que el mercado no perdona.

Además, a Europa le llueven problemas que hacen mella en España. La prensa griega asegura que el país heleno ha solicitado la reestructuración de su deuda, algo que el Gobierno griego niega. Grecia se vio obligada a recurrir hace un año a un crédito a tres años de 110.000 millones de euros del FMI y de la UE para evitar la bancarrota.

Por otro lado, comienzan las negociaciones del rescate de 80.000 millones de euros que la UE y el FMI preparan para Portugal con la resaca de los resultados electorales en Finlandia, donde la extrema derecha complica la formación del nuevo gobierno y el cumplimiento de los acuerdos suscritos para garantizar la estabilidad del euro, incluido el fondo de rescate para los países en apuros.

El FMI dijo recientemente que España va por el buen camino, pero necesita más reformas para cumplir con los objetivos de déficit y afianzar la recuperación, ya que el crecimiento del PIB en 2011 apenas alcanzará el 0,8%.