TRIBUNA

æpermil;xito y calidad

Los mercados son cambiantes, los clientes tienen cada vez nuevas necesidades y las empresas debemos adaptarnos a esas demandas. Existen más productos y servicios y el consumidor puede comparar y elegir qué es lo que desea y, lo más importante, qué es lo que realmente necesita. Las empresas deben entender qué es lo que quiere el cliente y cómo lo quiere. Y, para eso, la inversión en innovación, calidad y profesionales expertos son algunas de las claves.

El objetivo de una empresa es ser rentable, mantenerse en el mercado y crecer. Para conseguirlo, es necesario invertir en personas, en tecnología, en calidad, en servicio, en definitiva, invertir en el cliente. Y, ¿cómo se hace? Fundamentalmente, hablando con él, conociendo sus necesidades y buscando en todo momento su satisfacción con el servicio, producto o solución que le proporcionemos.

Los que han sido pioneros son los que triunfan. Es decir, son los que han conseguido que su compañía se distinga por la calidad, por su saber hacer y por su estabilidad. Es primordial ofrecer soluciones de calidad a la medida de cada cliente. Y hay muchas herramientas para ello. Por ejemplo, establecer procesos para su gestión, control y supervisión, contar con personal cualificado, prestar un servicio personalizado o innovar en el día a día.

¿Cómo se garantiza esa calidad al cliente? Las empresas son más conscientes de la importancia de la implantación de normas de calidad y su certificación. Si a esto sumamos los medios y soportes necesarios, se podrán concentrar los esfuerzos en buscar la estrategia adecuada con la que ofrecer un valor añadido y cumplir las expectativas de nuestros clientes.

Es una obviedad decir que el principal capital de una organización es su capital humano. Hay que potenciar las políticas de recursos humanos, el personal debe conseguir la especialización necesaria para desempeñar su trabajo y poner en marcha estrategias que les ayuden a llevar a cabo sus tareas con eficacia porque redundará en la calidad del servicio y, por ende, en la satisfacción final del cliente. En muchas ocasiones, el empleado se convierte en enlace con las necesidades del cliente y se debe sentir parte de la empresa mostrando proactividad. De esta forma, será más fácil ayudar, atraer y fidelizar a los clientes y generar soluciones a los problemas de los mismos.

En definitiva, apostemos por la innovación, por el personal especializado, por la calidad, por la vanguardia para diferenciarnos de la competencia. No pensemos que estamos gastando, sino invirtiendo, porque de esta forma, podremos afrontar mejor épocas como la actual.

María Dolores Carrión. Directora general del Grupo Ibergest