Gestión del pasivo y de los tributos para reducir la salida de caja

Valbuena hace malabares con la deuda..., y con los impuestos

Telefónica ha sido reconocida desde hace años como una de las compañías del mundo que mejor gestiona su deuda. Y eso tiene mérito en la operadora más endeudada del globo, con un pasivo que roza los 55.600 millones de euros y que ha sumado 12.000 millones a su cuenta en el último año.

Sin embargo, nadie en el mercado considera que este pasivo sea una amenaza; ni siquiera un lastre. Telefónica pidió a los bancos un préstamo sindicado milmillonario para comprar la parte de Vivo en manos de Portugal Telecom.., y se lo dieron. Telefónica ha acudido al mercado con emisiones de bonos de envergadura y ha obtenido incluso tipos más ajustados que el Reino de España.

Pero es que detrás de los fríos números de endeudamiento total está una gestión sin tregua de la deuda, un estudio constante del mercado para saber en qué momento es mejor pedir fondos, aunque no se necesiten de forma urgente. Cuándo emitir para rebajar el coste del endeudamiento porque se va a conseguir dinero a precio más bajo; cuando estarse quiero y acudir por si acaso a los bancos.

Con estos movimientos, el equipo liderado por Santiago Fernández Valbuena, director de Estrategia de la operadora, ha conseguido colocar emisiones hasta 200 puntos básicos más baratas que hace dos años, según los datos que ha presentado a los analistas en Londres. Sí, es culpa de la crisis, admite, lo que demuestra que no todo lo relacionado con ella tiene por qué ser malo.

En esta estrategia hay movimientos de ataque, pero también los hay defensivos. Por ejemplo, la capacidad para predecir cambios en el comportamiento de los tipos ha llevado a Telefónica a incrementar sustancialmente su deuda a tipo fijo en el área europea el año pasado, justo antes de que Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, decidiera terminar con el ciclo de tipos congelados.

¿El resultado? Los gastos financieros de Telefónica se han reducido hasta el entorno del 5% en los últimos años y entre este nivel y el 6% se quedarán hasta 2013 pese al aumento del pasivo, según Valbuena.

Con todo, es cierto que la ratio de endeudamiento sobre Ebitda está ahora un poco más alta de lo que le gustaría a Telefónica, ya que las muchas compras del año pasado (sobre todo los 7.500 millones destinados al 30% de Vivo) han pasado factura. La proporción está dentro del rango prometido (entre dos y dos veces y media), pero está justo en el borde máximo. El objetivo es bajarla a la mitad de la horquilla y para eso cuentan con crecer algo en Ebitda y con las desinversiones.

Pero si Valbuena hace malabares con la deuda, tampoco se queda corto con los impuestos. La tasa nominal del Impuesto sobre Sociedades es del 30% en España. Pero con las amortizaciones de fondo de comercio, ciertos beneficios que no tributan y otros elementos, el tipo se queda en el 27%. Y ni siquiera eso es lo que pretende pagar Telefónica. Su cálculo a partir de 2012 es que su tasa efectiva, la que supone una verdadera salida de caja, sea del 23% de sus beneficios brutos. ¿Cómo? Créditos fiscales, reestructuración de los pagos y otros beneficios.

En un entorno donde todo euro cuenta, reducir al máximo las salidas de caja como resultado del pago de la deuda o de los impuestos no es desdeñable a ojos del mercado. Y a eso se está dedicando Telefónica.