Repercusiones en España

La industria mundial acusa la sacudida

Plantas españolas como la de Opel se han visto afectadas y Zara y Mango han cerrado tiendas en Japón

La industria mundial acusa la sacudida
La industria mundial acusa la sacudida

El tsunami ha deteriorado numerosas instalaciones industriales que tardarán tiempo en repararse. Sin embargo, como confirman fuentes de multinacionales japonesas en España, el parón del país se ha debido principalmente a las restricciones de actividad impuestas por el Gobierno japonés a la industria con el fin de aliviar el consumo eléctrico. Si se restablece el suministro, numerosas corporaciones podrían arrancar la próxima semana.

Aun así, Japón es una gran fábrica y de sus factorías salen bienes de equipo, vehículos y productos de electrónica (por ejemplo, el 40% de memorias flash del mundo) demandados globalmente. Desde la correduría de seguros Marsh indican que miles de multinacionales con proveedores nipones podrían "sufrir importantes interrupciones en su cadena de suministro que pueden llegar a durar meses y afectar a sus ventas".

Como indica Gary Lynch, especialista en gestión de riesgos ligados a cadenas de suministros, "muchas consecuencias económicas del desastre todavía no han aflorado. Las prioridades inmediatas en Japón serán sociales y no económicas. Es probable que los parones en las cadenas de suministro vengan por problemas ligados a las infraestructuras, el suministro energético o los servicios públicos, más que por la destrucción física de las instalaciones productivas". Este experto prevé que los sectores más afectados sean el tecnológico, el siderúrgico y la automoción.

Las consecuencias se han extendido con rapidez, perjudicando no solo a las empresas niponas. En el caso español, las firmas más afectadas han sido las cadenas textiles Zara y Mango que han cerrado tiendas en Japón: el grupo Inditex 20 de sus 63 establecimientos y Mango, 2 de 7.

Pero más llamativo ha sido el caso de la factoría aragonesa de Figueruelas, perteneciente a General Motors, que anunció el jueves que dejará de producir la próxima semana 2.400 vehículos por falta de un componente fabricado en Japón. Así, la planta española -la más grande del grupo en Europa- parará los tres turnos del lunes y el viernes solo el de tarde. Pero no ha sido la única planta afectada del GM. Una fábrica de camiones en Luisisana (EE UU) cerró el jueves.

Fabricantes nipones en España

Respecto a la producción de empresas japonesas en España, el riesgo de paro parece mínimo. En el caso de la factoría asturiana de motos de Suzuki, confirman que el barco de repuestos previsto para abril zarpará sin problemas y garantiza suministros hasta junio. Nissan, el fabricante de camiones en Barcelona, podría tener más problemas pues ha sido uno de los más castigados en la zona de la catástrofe.

No obstante, las empresas confirman que las previsiones son empezar a fabricar en Japón a lo largo de la próxima semana. Así, Toyota -primer fabricante de automóviles mundial- no ha sufrido daños en sus plantas y tiene previsto reanudar la producción el miércoles 23. Suzuki también ha salido bien parada, pues su complejo está ubicado 500 kilómetros al sur de la zona del desastre. El lunes, según evolucione la situación, podrían reabrir sus plantas.

Peor suerte ha corrido Honda, que ha censado 113 proveedores en la zona de catástrofe con ocho empresas muy dañadas y siete de sus factorías afectadas. El 21 decidirá el inicio de la actividad, aunque el fabricante ha suspendido las entregas de sus vehículos en EE UU hasta mayo. El parón entre el 14 al 20 de marzo ha supuesto una caída de la producción de 16.600 automóviles y 2.000 motocicletas.

En cuanto a las empresas de TI, las filiales en España de Kyocera y Fujitsu reconocen que tienen nueve y seis fábricas afectadas por el terremoto, respectivamente, aunque algunas ya han reanudado su producción. Desde Fujitsu se aclara que, debido a los cortes de electricidad, agua y gas en Japón, han decidido trasladar algunas áreas de su producción a sus fábricas de Ausburgo (Alemania), donde ya producen sus servidores X86, PC y algunos portátiles para Europa. Y desde Kyocera apuntan que no hay cambios ni retrasos en los compromisos comerciales que tienen en nuestro país.

OKI y Toshiba España también quieren dar mensajes tranquilizadores. La primera asegura que la mayoría de sus fábricas de impresoras están situadas en China y en Tailandia, y que no tienen notificación del grupo sobre posibles retrasos en los suministros a los clientes. Igualmente dice que de las plantas que tienen en Japón, la única dañada es la de Fukushima, que solo fabrica para el país nipón. Toshiba, por su parte, que tuvo que cerrar algunas fábricas para evaluar daños, explica que todos los portátiles que venden en el mundo se fabrican en China. "Y tenemos asegurado el stock de piezas y componentes para continuar la producción". Quien no lo ve tan claro es Panasonic España, que ha dicho que puede haber alguna afectación en el suministro de cámaras digitales fabricadas en Japón, aunque no esperan, por ahora, restricciones importantes en ningún producto. También Canon podría tener problemas, tras cerrar cuatro fábricas.

Con todo, los analistas coinciden en que el terremoto amenaza los cimientos de la industria de TI mundial porque en unos meses se notará escasez en el suministro de componentes electrónicos (memorias, baterías, pantallas de cristal líquido) para producir ordenadores, móviles, navegadores... Y es que, hasta productos de moda, como el iPad o el iPhone funcionan con tarjetas de memoria flash que Apple obtiene mayoritariamente de las plantas niponas.

Un poderoso sector en retroceso

Japón es una potencia industrial de primera magnitud, lo que ha permitido al país ser durante lustros la segunda economía del mundo y la tercera exportadora. Y dentro del mundo manufacturero, el automóvil es la principal de las actividades.

Sin embargo, su estructura productiva está virando hacia una terciarización lenta pero imparable, en línea con la mayoría de países desarrollados. Según la OCDE, en 1970 la industria suponía el 44% del PIB nipón, frente a un 50% de los servicios y un 6% de la agricultura. En 2007, último dato disponible en la estadística, la proporción había variado ostensiblemente. En ese año, los servicios pesaban ya un 70%, la industria había caído 15,5 puntos, hasta el 28,5%.

Aunque el desgaste ha sido evidente en todos los sectores, el automóvil es un claro paradigma. En 2000, Japón ocupaba el segundo puesto mundial en fabricación de vehículos con una producción de 10,1 millones, superado por EE UU. Sin embargo, en 2009 China se distanció como primer fabricante, con 13,8 millones de unidades, y Japón se quedó en segundo lugar, pero a unos distantes 8 millones. En este descenso han tenido mucho que ver las marcas niponas que han deslocalizado su producción. Incluso en algunos casos, la mitad de sus vehículos nacen fuera de Japón.