Secretos de despacho

Sensibilidad y arte en Taschen

Álvaro Renilla trabaja envuelto en la magia de la exclusiva editorial

Se mueve a gusto dentro de la atmósfera de Taschen, refinada editorial de origen alemán de libros de arte, fotografía, arquitectura y estilo de vida. Álvaro Renilla, madrileño, de 37 años, apenas lleva un año trabajando para este grupo, fundado en 1980 por Benedikt Taschen en Colonia, y se mueve con soltura dentro de este "maravilloso mundo", bien diferente a los ambientes laborales en los que se ha desenvuelto.

Estudió técnico en Gestión Empresarial en la rama de Industria, completado con un Executive MBA por el IE Business School, y ha trabajado en el sector de la madera para la empresa Michael Weinig, para el fabricante de caramelos Brach & Brock Confections, para el productor de herramientas eléctricas y motores Robert Bosch, para Blaupunkt (aparatos de música y GPS) y para Fiesta, que elabora piruletas y gominolas.

Hasta aquí su currículo, y a partir de ahí la fascinación por una compañía, de la que destaca su "dinamismo en la edición constante de novedades". Y muestra un detalle que sirve de ejemplo sobre cómo se hacen las cosas en Taschen: la tarjeta de visita no cabe en un tarjetero convencional. "Está pensada para que quede en el recuerdo porque es diferente". Renilla admira sobre todo la capacidad emprendedora del fundador de la compañía, que se inició en el mundo empresarial con una tienda de cómics. "De ahí a crear un gran grupo editorial, que abre puertas, reconocido en todo el mundo y que no ha invertido dinero en publicidad". Su gran seña de identidad ha sido el acercamiento del arte a casi todo el mundo a un precio asequible.

Calidad y exclusividad son dos conceptos que manejan en la editorial, donde conciben las obras que editan como si fueran obras de arte que se revalorizan con el tiempo. "Por ejemplo, un libro que vendió en 2.700 euros ahora vale 5.000 euros, es una inversión". Álvaro Renilla llegó hace un año por casualidad a la editorial, a través de una oferta de trabajo que vio publicada. "Pensé que podía encajar porque siempre me han gustado sus libros y he admirado a esta compañía, ya que soy medio alemán por parte de madre. Y no me ha defraudado". Asegura esto, a pesar de que confiesa la plena dedicación que tiene este sector. "Es un trabajo que te absorbe, no he trabajado tanto en otro sector como en este".

Es ahora, que la crisis aprieta, cuando hay que echar el resto, "porque el libro es un producto que no es de primera necesidad y, por tanto, el consumo se ha reducido, pero me atraen los retos, ya que te hacen estar constantemente renovándote y siendo creativo", señala.

Una de las últimas novedades es una retrospectiva de la vida y la obra de la fotógrafa Linda McCartney, con una edición limitada y otra más comercial, o un homenaje al cine a través de El Padrino. "Es una marca guerrera, va contra corriente, es innovadora y muy creativa", dice mientras enseña un gran volumen de arte árabe, del que emana un delicioso olor a papel. Agrega que Taschen, a pesar de su origen germano, es una organización "cálida, no engaña a nadie y te da más de lo que se espera, ahí radica su éxito".

Renilla reconoce que seguir el ritmo de Benedikt Taschen no es fácil, "apenas duerme y siempre está pensando en ideas nuevas". La matriz está en Colonia y el propietario vive a caballo entre esta ciudad y Los Ángeles (Estados Unidos), donde le llegan cada día cerca de 300 propuestas que ha de evaluar. "Lo supervisa todo, por sus manos pasa toda la producción de la editorial", afirma. Cada año, Taschen pone en circulación un centenar de volúmenes nuevos. Con motivo del 25 aniversario de la compañía, hace un año, se editaron libros que inicialmente habían salido a la venta a 30 euros por 9.

Todo esto lo explica Álvaro Renilla desde su amplio y funcional despacho, con vistas a la Gran Vía madrileña. Le gusta trabajar con tranquilidad; de hecho, aparenta bastante calma al hablar, y asegura que concilia bastante mal su vida personal con la laboral, "a pesar de ello, la experiencia es bastante gratificante".

El gusto alemán se impone

Cuida con mimo el mobiliario de su despacho, sobre todo una mesa de la colección particular del propietario de la editorial, Benedikt Taschen. Tal cual. El fundador ha puesto su sello en toda la oficina, que visita de vez en cuando. En el espacio no hay ningún objeto personal de Álvaro Renilla. "De la decoración se ha ocupado Benedikt, es muy exigente y necesita controlarlo todo".

Este ejecutivo asegura ser ordenado, algo que impone el sello de la marca. Frente a su mesa de trabajo, procedente de la firma Vitra, hay un gran cuadro del artista alemán Albert Oehlen. "Me gusta porque posee mucha fuerza y es inspirador tenerlo cerca mientras trabajo". Le gusta el arte, afición heredada de su madre, como también lo es igualar la marca de su madre en natación. "Ella es campeona y yo quiero serlo". Tiene otras aficiones: la lectura, el ciclismo y el triatlón. Le agrada tomarse pausas mientras habla, al igual que lo hace mientras trabaja. "Es bueno cortar el ritmo frenético con tiempos para pensar hacia dónde vamos y cómo mejorar".