Tendrá dos sedes y 40 empleados

Montero Procuradores da el salto de Barcelona a Madrid

Cuando se escucha hablar a Miguel Montero, su discurso recuerda al de cualquier socio de los muchos bufetes de abogados que en los últimos años han abordado un proceso de expansión. Montero Procuradores, la firma de la que es socio, lleva 40 años ejerciendo la procura en Barcelona. Hoy, al amparo de la liberalización territorial que trajo consigo hace un año la Ley âmnibus, aspira a ejercerla con éxito también en Madrid. Hace seis meses, el despacho se fusionó con una firma madrileña de procuradores, Medina Cuadros, con el fin de abrir oficina en la capital. Su objetivo estratégico supone toda una revolución en el sector: convertirse en una firma de servicios jurídicos dentro del tramo de la procura.

"Tras la aprobación de la Ley âmnibus, asumimos que podíamos ofrecer en Madrid el mismo servicio que veníamos prestando en Barcelona, pero siempre bajo nuestro control y nuestra marca. Por ello decidimos abrir un despacho y no llegar a acuerdos con otros para traspasarnos posibles asuntos o clientes", explican Montero y Elena Medina, su socia en Madrid.

La firma resultante de la unión de ambos despachos cuenta con 40 empleados y dos oficinas. El volumen de trabajo anual, solo en Barcelona, asciende a un total de 150.000 notificaciones. Su cifra de facturación global, un dato casi imposible de arrancar a un procurador, ascendió a 3,5 millones de euros. "Hacía ya muchos años que yo me planteaba la necesidad de libertad de ejercicio en la profesión. De ahí la idea de crear un despacho en las dos grandes capitales de España y de dar un servicio al cliente similar al que prestan los abogados en su campo", explica Montero.

La palabra cliente sale en la conversación tres, cuatro, seis veces. Fueron los clientes la primera razón que llevó al despacho a plantearse la apertura en Madrid; fueron ellos también los que respaldaron la decisión de hacerlo. "Pensamos que había que aprovechar las sinergias de nuestros clientes", que son principalmente grandes despachos de abogados, bancos y cajas y grandes empresas. "Trabajamos con casi todas las grandes entidades financieras y la mayoría de los grandes bufetes", confiesan. Una de esas sinergias entre clientes surge de casos como el de La Caixa, entidad con la que trabajaba también Elena Medina en la capital.

En cualquier caso, la hoja de ruta de Montero Procuradores va más allá de la presencia geográfica. "Estamos intentando crear una marca de servicios jurídicos en el tramo de la procura", reflexionan. ¿El siguiente paso? "Todavía debemos establecernos en Madrid, pero si los clientes nos animan en un futuro más a largo plazo podríamos extendernos a Valencia", apunta Miguel Montero. Cuando se les pregunta por la profesión, tanto él como su socia suscriben la misma máxima: "El procurador jamás hace ganar un pleito, pero sí lo puede hacer perder".

"Veremos fusiones en la profesión"

"Nuestros verdaderos clientes son los abogados, que son, en definitiva, quienes nos prescriben en el 95% de los casos. Muchos de ellos tienen clientes con procedimientos en Barcelona y en Madrid, lo que les obliga a trabajar con dos procuradores distintos. Nosotros ofrecemos que puedan remitir documentación en cualquiera de los dos despachos, poder tener información o consultas de sus procedimientos indistintamente desde Madrid o Barcelona".

Tanto Miguel Montero como Elena Medina tienen claro que la procura es un sector que deberá afrontar cambios en los próximos años. Y entre esos cambios, las uniones de despachos tendrán un lugar destacado. "En el futuro probablemente veremos fusiones. Las entidades financieras y las compañías de seguros quieren tratar con grandes despachos y no son los únicos", apuntan.