Dudas sobre el desarrollo de los negocios

Inestabilidad en el arranque del Congreso de móviles de Barcelona

El congreso mundial de telefonía móvil de Barcelona arranca esta mañana bajo el síndrome de inestabilidad, con su inauguración oficial por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el ministro de Industria Miguel Sebastián.

Las caídas en Bolsa del viernes de dos gigantes, Nokía (perdió el 14% de su valor) y de Cisco (-12%), han contribuido a acrecentar entre los más de doscientos de expositores que han acudido a Mobile World Congreso la certeza de que en este sector no existe ninguna cosa segura. Incluso aquellos que hace solo un par de años eran marcas endiosadas e intocables, hoy se tambalean.

En el arranque de esta impresionante demostración de vitalidad del desarrollo tecnológico celular, que cada año desde hace una década es el congreso GSMA, las compañías repiten que las dudas sobre el desarrollo de los negocios en la banda ancha móvil que se expresaron en la pasada edición han quedado disipadas con la explosión del tráfico de los teléfonos inteligentes a partir del segundo semestre de 2010. Sin embargo, de las aproximadamente 150.000 aplicaciones disponibles para los llamados smartphones (una buena muestra de ellas se pueden probar en Barcelona estos días), tan sólo unas 300 obtienen el reconocimiento del uso masivo, y poco más de 1000 terminan siendo rentables para sus creadores.

En este contexto, el universo de empresas de las tecnologías de la información ya hace tiempo que descubrió que la obsesión intensiva por el I+D no es base suficiente para alcanzar el éxito. Hay que tener la habilidad de acertar también con el capricho de los usuarios, las necesidades de los operadores, y con la estrecha ventana de oportunidad que te exima de ser considerado como un visionario o como un dinosaurio.

Hasta el jueves se esperan en Barcelona 50.000 profesionales de las telecos, y de los servicios y contenidos de Internet. Y quizá esta presencia masiva sea lo más importante de la cita.

En un sector que ha inventado las redes sociales como la expresión máxima de la nueva conectividad de la sociedad masiva, sus actores se quejan de la dificultad que encuentran a lo largo del año en su actividad normal para comunicarse con sus clientes, e incluso entre los miembros dispersos por el mundo de su propio equipo. La feria de Barcelona se ha convertido en un punto de encuentro.

Cierto que pueden verse infinitas demostraciones de tecnología punta. Pero, junto a ellas, en los estands, cada vez más, proliferan las butacas y las mesas con unas tapas y una cerveza, donde los compañeros o clientes esparcidos en el nuevo ecosistema global, por fin pueden ponerse cara y mantener una conversación relajada.