La reforma de la Seguridad Social

Una garantía para la viabilidad del sistema

Los expertos aplauden los cambios, pero piden incentivos al empleo juvenil y a la natalidad.

La Seguridad Social habría entrado en números rojos el pasado ejercicio si no llega a ser por el Fondo de Reserva, que le otorga un colchón de al menos 12 años. Sin embargo, todos los estudios auguran que el sistema de pensiones, tal y como está configurado, es insostenible a largo plazo, por lo que los expertos aplaudieron ayer el principio de acuerdo entre Gobierno y sindicatos.

"Lo más importante es que el retraso de la edad de jubilación a los 67 años no se ha caído del texto, aunque se hayan establecido excepciones", aseguró ayer José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales. En su opinión, esto servirá para mandar un mensaje contundente a los mercados sobre el compromiso de España para acometer las reformas. "El alargamiento del periodo de cómputo de la pensión de 15 a 25 años, el retraso de la edad de jubilación a los 67 años y el incremento de 35 a 38,5 años de carrera para jubilarse a los 65 son cambios que garantizan la viabilidad del sistema. Si esto se manifiesta y se cumple se habrá dado una buena dentellada a los problemas de sostenibilidad cuando se generalicen", aseguró.

Begoña Benito, consejera de Mercer, coincide en el planteamiento expresado por Herce, aunque considera que las pensiones son solo el primero de los cambios. "En un sistema de reparto tan importante es el alargamiento de la edad de jubilación como los estímulos para la creación de empleo juvenil. Si la incorporación al mercado de trabajo no se adelanta, la otra medida no tendrá el impacto deseado", asegura. De hecho, según los últimos datos de la Seguridad Social, la mitad de la población activa en España tiene menos de diez años cotizados, por lo que les será muy difícil acumular otros 28,5 años si se tiene en cuenta el elevado nivel de desempleo. "Una reforma de este calado va a activar las cuentas de la Seguridad Social, pero el empleo tiene que crecer para no volver a tocar el Fondo de Reserva", apunta.

También exigen que se estimule la creación de los planes de previsión privados

La consejera de Mercer también incide en otros dos aspectos que considera cruciales para despejar las incógnitas sobre el futuro de las pensiones: el estímulo a la natalidad y a los planes de previsión privados. Respecto al primero dice que es fundamental estimular los nacimientos para evitar lo que predicen los estudios: que en un futuro a corto plazo cada activo sostendrá a un jubilado. "Por ello sería importante informar cada año al trabajador sobre la pensión que se va a percibir y estimular los planes de previsión privado para complementarlas", dijo.

El riesgo del envejecimiento en España

A finales de 2010 había 17,5 millones de cotizantes a la Seguridad Social y cerca de 9 millones de personas cobrando una pensión de jubilación. Esto ofrece un ratio de 2 ocupados por cada pensionistas, lo que ofrece cierta holgura a las cuentas de la Seguridad Social. Pero si se tiene en cuenta un escenario a más largo plazo, esa ratio baja considerablemente y amenaza con situarse en el entorno de un ocupado por cada jubilado, lo que provocaría la insostenibilidad del sistema.

Si se compara el número de personas activas con las jubiladas, la proporción sube a 4 activos por cada jubilado, aunque todos los estudios abogan porque llegará a 2 a 1 en pocos años.

En la consecución de esas cifras están jugando un papel protagonista el desplome de la natalidad y el progresivo envejecimiento de la población, como consecuencia de la ampliación en la esperanza de vida. El número medio de hijos por mujer se situó en el primer semestre de 2010, según los últimos datos del INE, en 1,38, el nivel más bajo desde 2006, mientras que la esperanza de vida se ha situado en 78,5 años para los hombres y en 84,5 para las mujeres. Eso significa que, pese que se podrían retirar a los 67 años, los hombres que hubieran generado derecho a pensión cobrarían una renta vitalicia durante una media de once años, mientras que las mujeres lo harían durante 17 años.