Temores en Bruselas por las tendencias populistas

Hungría resucita en Bruselas el espectro de la presidencia checa de la UE

Hungría asumió el pasado 1 de enero la presidencia semestral de la UE. Aunque Budapest ha prometido adaptarse a las necesidades de la agenda europea, las tendencias populistas del Gobierno de Viktor Orban hacen rememorar en Bruselas con inquietud la pesadilla del semestre checo de 2009.

Orban, primer ministro húngaro, no es abiertamente euroescéptico como el presidente checo Vaclav Klaus. Y la situación gubernamental en Budapest no es tan inestable como lo era en Praga hace dos años, cuando el Gobierno de Mirek Topolanek incluso tuvo que dimitir en plena presidencia de la UE.

Aun así, el mandato húngaro no promete la tranquilidad política e institucional que Bruselas desearía en un momento tan delicado como este primer semestre de 2011, durante el que debe pactarse la reforma del Tratado de la UE para crear un fondo de rescate permanente y cerrar la negociación de los seis textos legales que conformarán el nuevo Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

En poco más de seis meses desde su llegada al poder por segunda vez (en mayo de 2010), Orban ha demostrado su gran capacidad para soliviantar a toda clase de organismos e inversores internacionales.

Hungría quiere un plan para la cuenca del Danubio

Sus políticas han provocado roces con la Comisión Europea (con planes de recortes de impuestos aparentemente contradictorios con los objetivos de reducción del déficit público), el Fondo Monetario Internacional (con su intención de abandonar el plan de ajuste suscrito por el Ejecutivo anterior), el Banco Central Europeo (con su presión para deshacerse del actual Gobernador del Banco de Hungría), el sector financiero (con una tasa de 715 millones de euros y el desmantelamiento de parte del sistema privado de pensiones) o las organizaciones no gubernamentales (por una ley de control sobre los medios de comunicación).

Modelo belga

Hungría, además, asume por primera vez la presidencia rotatoria. Y su inexperiencia puede resultar especialmente llamativa porque toma el relevo de Bélgica, país fundador de la Unión Europea que ha demostrado durante los últimos seis meses su perfecto conocimiento de los engranajes comunitarios a pesar de estar con un Gobierno en funciones (o quizá, gracias a eso, tal y como ironizan algunos diplomáticos).

El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, János Martonyi, parece consciente de que la presidencia de su país debería acercarse más al modelo belga que al espectro checo. Así lo demuestra el hecho de que durante la presentación de su programa de trabajo en Bruselas (el 20 de diciembre) prometiera "continuidad" y "seguir adelante y acelerar la agenda europea". La consigna viene avalada por el primer ministro belga, Yves Leterme, que al hacer balance de su exitoso semestre aseguró que "la clave está en concentrarse en las prioridades actuales de la Unión Europea, sin inventarse ninguna nueva".

El Gobierno de Orban parece haber seguido el consejo de Leterme. Y ha resistido la tentación latente en muchas capitales de aprovechar el mandato para convencer al club de la urgencia de adoptar un plan sobre el Báltico o de estrechar relaciones con Latinoamérica.

El programa húngaro solo plantea, con cierta timidez y poniendo el énfasis en su dimensión europea, un plan de cooperación regional en la cuenca del Danubio. Pero el ministro Martonyi reconoce que en 2011 "no hay nada más urgente que calmar a los mercados financieros y dejar atrás la crisis". Bruselas, quizá, se conformaría con que el semestre húngaro no acentúe aún más las turbulencias.

La ampliación de la Unión toma el mando

Por primera vez desde la ampliación de la Unión Europea en 2004, dos de los nuevos socios (Hungría y Polonia) ocuparán la presidencia del club durante dos semestres seguidos.

"Así que 2011 será un año de Europa Central", señaló el ministro húngaro de Exteriores, János Martonyi, durante la presentación de su programa europeo en Bruselas. A Budapest le gustaría que su mandato marcase también algún hito en la extensión de la UE hacia el Este, pero lo tendrá difícil.

Las negociaciones para el ingreso de Croacia no podrán concluir durante este primer semestre de 2011. Y Francia y Alemania no parecen dispuestas a aceptar que Rumanía y Bulgaria se integren en la primera parte del próximo ejercicio en el Tratado de Schengen de eliminación de los controles transfronterizos.

Todos hombres

La igualdad de género no figura entre las prioridades de la presidencia húngara, quizá porque en el reducido Gobierno de Viktor Orban (solo 10 miembros) no figura ni una sola mujer. Los conservadores varones húngaros quieren aprovechar su mandato para intentar que la UE reconozca 2014 como el año europeo de la familia.