La moneda acumula en 2010 una caída del 7,7%

El euro sufre la mayor depreciación en cinco años por la crisis de deuda

Las dificultades de financiación de los Estados de la eurozona pesan como plomo sobre la cotización de la moneda única. El euro se cambia a 1,322 dólares, lo que implica una depreciación del 7,7% en 2010, el mayor ajuste anual desde 2005.

La segunda oleada de expansión cuantitativa aplicada por la Reserva Federal, con la inyección de 600.000 millones de dólares durante el periodo de ocho meses, no está resultando en un debilitamiento del tipo de cambio del dólar. El billete verde cayó ayer un 0,75% frente al euro, para situarse en el entorno de 1,322 dólares. Pero la realidad es que la depreciación acumulada por la moneda europea en el conjunto del año 2010 asciende al 7,7%. Se trata del peor año desde 2005, cuando la moneda europea cayó un 12,6% y se situó en el entorno de 1,185 dólares.

En otoño, la amenaza de una guerra de divisas, denunciada por el Gobierno brasileño, llevó al euro a fortalecerse y superar los 1,4 dólares. La crisis de Grecia liquidó la escalada. Desde entonces, el euro se mantiene volátil, pero siempre más cerca de 1,3 que de 1,4 dólares.

La principal complicación que pesa sobre la eurozona y que impide la fortaleza de la cotización es la duda sobre la capacidad de los Estados para financiarse. Solo de aquí al año 2014, los compromisos que afronta España equivalen al 80% del PIB. Las necesidades de financiación para la eurozona en el año 2011 superan los 1,72 billones de euros, de acuerdo con un informe de Goldman Sachs. La suma de las obligaciones de los cuatro países más cuestionados por los mercados España, Grecia, Portugal e Irlanda es de 680.000 millones. Grecia e Irlanda ya cayeron este año, ante la fuerte presión de la comunidad inversora. En el mercado no se descarta que Portugal siga la misma senda y la idea de España incurriendo en un default es un tema que se maneja de forma recurrente, si bien este es un escenario que no contemplan las agencias de calificación financiera. Pero la tensión se mantiene y presiona a la baja al euro.

La pujanza de las grandes economías asiáticas atrae cada vez más flujos de inversión

Así, los datos de actividad económica procedentes de EE UU continúan enviando señales confusas, lo que dificulta aún más las perspectivas. Tras una temporada en la que parecía que la actividad se consolidaba, el índice de confianza de los consumidores que publica mensualmente el instituto Conference Board se ha situado en diciembre en 52,5 puntos, una lectura mucho más pesimista de lo esperado. Una encuesta realizada por la agencia Bloomberg revela que el índice de actividad del Instituto de Gestores de Compras de Chicago también va a reflejar un descenso, evidenciando que la economía se recupera, pero no al ritmo deseado. Esto significa que la Fed podría mantener los programas de estímulo económico, inyectando más dólares en el mercado, vía compra de activos de deuda.

La caída del dólar no se está produciendo, sin embargo, contra el euro sino frente a las divisas de las economías asiáticas, que se han convertido en una de las propuestas de inversión más pujantes. Así, el dólar pierde este año contra todas las monedas asiáticas, excepto frente al dólar de Hong Kong, que desciende un 0,15%. En cambio, el ringgit malayo se ha revalorizado más 13,8%; la rupia indonesia, un 11,7%; el bath tailandés, un 9,5% y la rupia de la India, un 9,4%. "Hay muchos flujos yendo hacia activos de los mercados emergentes, con algunos saliendo desde China hacia otros mercados más pequeños como puede ser Malaisia", explicó a Bloomberg Godwin Chan, operador de divisas de OSK Investment Bank. "Los inversores no quieren estar cortos en moneda asiática", añade Chan. El polo de atracción vira de la relación entre el dólar y el euro a las monedas asiáticas.

Las claves

BCE. Año de relevos en la autoridad monetaria. El actual presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, dejará el cargo en 2011. Al principio se especulaba con la posibilidad de que el candidato mejor situado, Axel Weber, fuera más agresivo subiendo tipos. Ahora todo apunta a que el precio del dinero seguirá en el 1% en el nuevo año.

China. El gigante asiático ha cambiado el mundo. China es el mayor acreedor de EE UU y posee un 29% de las reservas mundiales en divisas, muchas de ellas invertidas en bonos públicos e hipotecarios americanos. China no quiere una devaluación brusca de sus reservas y esto puede ser un factor de estabilidad para el dólar.

España. Lucha por evitar la intervención del FMI y la UE. El colapso de Grecia llevó al euro a cotizar en primavera a 1,19 dólares y la caída de Irlanda en otoño frenó en seco la escalada alcista del euro, que ha pasado del rango de 1,41 a 1,31 dólares. Los problemas de una economía tan grande como la española desestabilizan al euro.

Estados Unidos. Las incógnitas de la economía americana. La Bolsa estadounidense todavía representa más de un 50% de la capitalización bursátil del mundo. Muchos analistas temen que la política expansiva de la Fed termine por generar una oleada inflacionaria incontrolable en un entorno de debilidad económica.