EDITORIAL

El efecto del retraso de la titulización

La titulización del déficit de la tarifa eléctrica es el cuento de nunca acabar. El programa de colocación, cuyo folleto recibió a finales del noviembre el visto bueno de la CNMV, prevé que la primera emisión salga al mercado antes de finalizar el año. Es un objetivo que el Gobierno ha venido aplazando semana a semana, obligado entre otras cosas por las dificultades de la crisis de la deuda soberana. La demora es una seria rémora para las empresas, sobre todo Endesa e Iberdrola, las más afectadas por el desajuste estructural entre las tarifas y los costes de la electricidad, que provocan una continuada acumulación de deuda relacionada con el déficit. Del total, a la primera le corresponden unos 9.000 millones y a Iberdrola cerca de 5.500 millones. Standard & Poor's (S&P) ha situado en revisión negativa la calificación A de Endesa a largo plazo y también ha revisado la perspectiva de Iberdrola de estable a negativa a causa de los retrasos en la colocación en el mercado de los derechos de cobro del déficit. La agencia destaca que esta lentitud está ralentizando la recuperación del perfil crediticio de ambas compañías. No es ninguna sorpresa: el fondo a través del que se articulará la titulización tiene de S&P la misma nota que el Reino de España. Pero sí demuestra que la crisis de la deuda soberana ya se filtra peligrosamente a la actividad corporativa.