Tribuna

Las tortugas y las conversaciones sobre el clima

"Hay un cierto paralelismo entre las negociaciones del clima y las tortugas que llegan a estas playas, las dos tiene una larga vida y son lentas" comentaba Christiana Figueras, Secretaria Ejecutiva de la UNFCCC en la inauguración de lo que ha venido a denominarse la Cumbre de los negocios aquí en la COP-16. Este pesimismo parece que es una de las pocas cosas que comparten los que están aquí en las reuniones de negocios y los que se encuentran a unos pocos kilómetros en las salas de negociación.

Desde que el sábado comenzaran a llegar los Ministros, las conversaciones informales impulsadas por el gobierno mexicano se han centrado principalmente sobre cómo llegar a una lista de temas sobre los que realmente será posible un acuerdo durante esta semana. De los cinco temas principales que se encuentran en la agenda podríamos decir que la Secretaria Ejecutiva no se aventura a apostar sobre cuál o cuáles de ellos verán avances en esta Cumbre y nos transmite sus frustraciones en temas clave sobre los que esperábamos acuerdos en esta cita.

Sobre adaptación, la falta de acuerdo se centra en el alcance de lo que se denominará adaptación y si esta solo se debe considerar cuando los efectos del clima son claros y devastadores como en el caso del efecto sobre las pequeñas islas o también cuando estos son más difusos y menos agudos.

En el campo de la mitigación el caballo de batalla se encuentra sobre qué hacer con las promesas que se han hecho por parte de los países tras el acuerdo de Copenhague, que por otra parte cada vez más se está viendo como un avance significativo. Hay que pensar que todos los países desarrollados han presentado objetivos y que 32 países en vías de desarrollo, incluidos los grandes emisores como China, también lo han hecho.

Pero el que se ve con más posibilidades de éxito es en el campo de la financiación. Aunque el "Green fund" propuesto por el presidente Calderón se ha encontrado con la oposición de los EE.UU. , el acuerdo es todavía posible. Todas las fuentes coinciden que llegar a una solución sobre financiación pública desbloquearía otros puntos importantes en la agenda, por ejemplo lo que se refiere a los mercados de carbono.

Negocios en las negociaciones

En cada Cumbre como esta se pone de manifiesto el problema de diseño que tienen instituciones fundadas a mediados del siglo pasado para una gobernanza global. En un mundo donde más de la mitad de las 100 mayores economías del planeta son empresas, éstas se encuentran aparentemente ausentes de las decisiones que se toman en estos foros reservados para la negociación gubernamental.

En el día de los negocios de la Cumbre de Cancún sobre el clima, las empresas aquí presentes demandan con insistencia mayor audacia, claridad y rapidez en unos acuerdos que están tardando en su opinión, demasiado. Pero los gobiernos, representados en la voz de la Secretaria Ejecutiva de la Cumbre aducen que no es que las compañías no estén presentes, si no que las que las que desean un acuerdo son menos y hacen peor su trabajo que las que no quieren que se avance en un acuerdo vinculante. Tras el silencio que se pueden imaginar se produjo en la sala tras esta afirmación, las intervenciones se han centrado sobre la necesidad de ir más allá de sentarse alrededor de una mesa y pasar a la acción con el fin de trabajar ofreciendo soluciones en los temas que realmente preocupan a los negociadores en este momento, especialmente la forma de implicar a los consumidores, el liderazgo público de las principales empresas a favor de la protección del clima- especialmente en Estados Unidos - así como en fórmulas efectivas para financiar y transferir tecnologías a los países en desarrollo.

Todo este debate refleja una problemática mayor. El papel de las empresas en este tipo de negociaciones supone un dilema que se refleja en las palabras de esta mañana de Bjorn Stigson director ejecutivo del WBCSD "queremos participar, pero no interferir en las negociaciones". Esta misma confusión de ideas que contradice claramente entre otras las leyes de la física, la podemos encontrar en el lado de los gobiernos cuando hablan de las empresas y de su papel en las negociaciones "el papel de las empresas es mostrar que es posible y rentable una economía baja en carbono y los gobiernos definir las reglas de juego".

Algunos nos preguntamos si necesitamos comprarnos una brújula, si todavía no sabemos dónde queremos ir.

Jose Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG en España