Cede ante los republicanos y se enfrenta a sus bases

Obama canjea ayudas a parados por rebajas fiscales a los ricos

Barack Obama ha cedido ante la minoría republicana y ha anunciado un pacto con ésta para mantener ayudas a parados, recortes fiscales a las rentas medias y medidas de estímulo a cambio de conservar las rebajas fiscales de Bush a hogares de altos ingresos durante dos años. El pacto le enfrenta a su programa y a sus bases.

La madrugada del 7 de diciembre puede marcar un antes y un después en la presidencia de Barack Obama. El jefe del Ejecutivo estadounidense explicó ante los medios, en una intervención que fue televisada, que ha llegado a un "acuerdo marco" con la que aún es minoría republicana para mantener durante dos años más la política económica que marcó la agenda de su predecesor, George W. Bush, y contra la que ha hecho campaña. Los recortes caducaban el 31 de diciembre para todos.

Las bases del acuerdo, que debe ser refrendado por el Congreso, incluyen el mantenimiento de los recortes fiscales de Bush para las familias que ingresen anualmente más de 250.000 dólares durante dos años y una rebaja del tipo aplicable al impuesto de sucesiones (35% en vez del 55%) que solo se aplicará en herencias de más de cinco millones de dólares. El mantenimiento de la estructura fiscal dejada por Bush supone también el mantenimiento de un tipo reducido (15%) para plusvalías del capital y dividendos durante dos años, algo que beneficia a las rentas más altas.

A cambio, Obama puede mantener estos recortes fiscales de Bush también para las rentas medias y bajas (como él quería) una extensión de 13 meses para el seguro de desempleo, que los republicanos decían que se negaban a aprobar si no se recortaban gastos por otro lado, y que podría haber dejado a siete millones de personas sin prestación en un año. Obama logra otros recortes orientados a las clases medias, una rebaja de un año del 2% para los contribuciones que hacen los trabajadores al sistema de pensiones, que se embolsarán en las nóminas, y provisiones para que las empresas puedan deducir de forma favorable las amortizaciones de ciertas compras de equipos.

Rebajar el déficit

En suma, Obama consigue un segundo estímulo fiscal temporal aunque no con los elementos por los que luchó en su campaña sino extendiendo dos años más la influencia de la doctrina Bush.

Su coste total se eleva a unos 900.000 millones de dólares (676.340 millones de euros) en los próximos dos años, de los que 500.000 millones es el coste de los recortes de Bush a todos los contribuyentes. Es más caro que el estímulo que puso en marcha al llegar al poder hace dos años (814.000 millones de dólares). Solo el coste de mantener los recortes a las rentas altas, el 2% de la población, es de 60.000 millones de dólares al año. El gasto total se añade al déficit.

Consciente del revés que esto significa para su propio programa electoral, el presidente reconoció el lunes por la noche que no le gusta recortar la cuenta con el fisco de los más afortunadas y que el acuerdo "no es perfecto pero es un compromiso esencial para la recuperación". El pacto no obstante ha sido recibido con palabras como "capitulación" y "chantaje legislativo". Los líderes demócratas en el Congreso lo han recibido como una bofetada pero el martes trataban de cerrar filas en torno al acuerdo.

La Casa Blanca se coloca a la defensiva

El presidente Obama defendió ayer su acuerdo con los republicanos después de recibir una lluvia de críticas por parte de su base y su partido que aún tiene que aprobar el acuerdo.

Obama reiteró su oposición a los recortes fiscales de Bush a los ricos pero dijo que no tiene los 60 votos que necesitaba en el Senado para plantar cara a unos republicanos que consideran estas rebajas como "el Santo Grial". El presidente, muy frustrado, dijo que le gustaría luchar más y simpatiza con quien quiere hacerlo pero no podía dejar por el camino a las rentas medias y los parados. Tras afirmar que él gobierna para el largo plazo, dijo que no hubiera aceptado que los recortes fueran permanentes.