EDITORIAL

Emprendedores, la mejor reforma

Con las crisis, aflora precipitadamente la necesidad de fomentar a los emprendedores como una de las mejores soluciones a la falta de puestos de trabajo por cuenta ajena. El autoempleo permite a muchos parados generar su propia nómina e incluso la de algún colaborador y, muy importante, acelerar la actividad. Por desgracia, durante los ciclos álgidos -y España ha vivido 14 años continuados de explosión económica- el apoyo al emprendedor vuelve al ostracismo y se observa como una rara avis. El español, por idiosincrasia, aspira a un empleo bien remunerado y, a poder ser, público, frente a otras culturas como la estadounidense que equipara el éxito con la figura del emprendedor.

El mito popular considera que para ser empresario es preciso mucho dinero para empezar. Lejos de la realidad, en España existen mecanismos y ayudas para las buenas ideas. Sin embargo, no hay un marco global que ampare a los autónomos más allá de la ley aprobada por el Gobierno en la anterior legislatura. Es preciso establecer un plan integral que incluya financiación, apoyo fiscal, facilidades administrativas, orientación y formación, todo agrupado en una única ventanilla. En definitiva, apoyar a los emprendedores es la mejor medida para cambiar el modelo productivo nacional.