Según un comunicado hecho público ayer

La Fed obliga a la banca a someterse a otros test de estrés antes de ampliar dividendo

La Reserva Federal de EE UU quiere que los 19 mayores bancos del país se sometan a una revisión de sus circunstancias financieras, similares a los tests de estrés a los que se sometieron en 2009, para determinar si pueden absorber pérdidas y cumplir con los nuevas demandas de capitalización de Basilea III. Aunque es una condición impuesta antes de autorizar una ampliación del dividendo o la recompra de acciones, la autoridad monetaria y regulador de la banca quiere que estas entidades se sometan a este análisis independientemente de que quieran cambiar su política de retribución al accionista o no.

Según el comunicado hecho público ayer, estas entidades tienen que presentar sus planes con respecto a su capital en el primer trimestre de 2011 bajo una serie de escenarios que el propio Banco Central va a determinar.

En caso de querer ampliar el dividendo, las entidades deben estar también al corriente con los pagos que les deben al Gobierno o las inversiones que ha hecho Washington tanto en acciones comunes como preferentes. Citigroup, por ejemplo, aún está participado por el Gobierno aunque el Tesoro está vendiendo poco a poco su participación en este banco.

En febrero del año pasado la Fed emitió una circular diciendo que los bancos deben reducir o eliminar el dividendo cuando se redujeran los beneficios o las perspectivas económica se deteriorasen. Esta intención de revisar de nuevo las cuentas de los bancos da pie a pensar que la Fed considera que las condiciones han mejorado pero aún así quiere asegurarse de la salud de los mayores bancos del país.

Varios bancos de los bancos que se sometieron a las pruebas de estrés y que salieron de forma solvente de este examen han hecho pública su interés en subir el dividendo. Así es en el caso de Wells Fargo y JP Morgan Chase. Su consejero delegado, Jamie Dimon, dijo que estaba "razonablemente esperanzado" de poder elevar la retribución a los accionistas en 2011, algo a lo que creía que las autoridades estarían abiertas.