COLUMNA

Y ahora, Presupuestos

Discutían tertulianos varios y analistas de todo pelaje al día siguiente de la huelga del sin querer, también llamada huelga no general, para descifrar sus efectos y desentrañar el ahora ¿qué? Pues ahora lo que marca la tabla es la asignatura de los Presupuestos Generales del Estado. Es sin duda la ley más importante, en la que se incluyen "la totalidad de los gastos e ingresos del sector público estatal y en ellos se consignará el importe de los beneficios fiscales que afecten a los tributos del Estado", según dispone el apartado 2o del artículo 134 de la Constitución. La cuestión no queda aquí porque enseguida el apartado 3o establece que "el Gobierno deberá presentar ate el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior".

El Gobierno siempre agotaba los plazos y aguardaba al 30 de septiembre para proceder a la presentación ante el Congreso. El momento revestía un carácter espectacular con la llegada en una furgoneta de los ejemplares impresos del proyecto. Se formaba una nube de fotógrafos y de cámaras de televisión en el patio que forman el palacio y los nuevos edificios del Congreso. El titular de la cartera de Hacienda, cortaba la cinta inaugural ante el presidente de la Cámara, los ujieres abrían las puertas de carga del vehículo y vaciaban su contenido en unas carretillas ad hoc, mediante las que trasladaban los pesados tomos a la secretaría y después a la Comisión Parlamentaria de Presupuestos responsable de su tramitación como proyecto de Ley. Los avances en el tratamiento de textos han modificado la escenografía. Ni camioneta ni pesados tomos impresos, un minúsculo lápiz de memoria es lo que desde hace años entrega el titular de Hacienda al presidente del Congreso. Hay una pérdida de aparatosidad pero quedan salvados muchos árboles.

Como sucede en la estrategia militar, también en este caso las previsiones de la Constitución no se conforman con atender al caso más favorable, aunque pueda ser el de mayor probabilidad, y considera también la peor hipótesis, es decir en castellano para entendernos the worst hipótesis. Evita el vacío y prescribe que sucedería si los Presupuestos no fueran aprobados "antes del primer día del ejercicio económico correspondiente". Conforme a esa pauta constitucional, si se llegara al 1 de enero sin Presupuestos, "se considerarán automáticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la aprobación de los nuevos. Claro que en la situación de crisis económica en la que nos encontramos envueltos, la prórroga de los Presupuestos de 2010 supondría un sinsentido que dejaría sin aplicar las restricciones a que nos hemos visto obligados.

Por lo general la prórroga de los Presupuestos tiene efectos de contención del gasto por el carácter expansivo que la sucesión de los años introduce, pero en el caso presente, la prórroga sería vista como despilfarro. En el plano político, un Gobierno incapaz de sacar adelante los Presupuestos queda visto para sentencia electoral. Por eso, el Gobierno ha negociado con urgencia y tenacidad un acuerdo con el grupo parlamentario del Partido Nacionalista Vasco y con Coalición Canaria para garantizarse los votos precisos por adelantado. Otra cosa que ya hemos analizado en estas páginas meses atrás es el contenido de las contraprestaciones pactadas y las consecuencias que destilen sobre todo en el País Vasco y en particular cómo incidan en la estabilidad de su actual lehendakari, Patxi López.

El principio de no taxation without representation está también vigente en el apartado 7o del mencionado artículo 134 de la Constitución, a tenor del cual "la Ley de Presupuestos no puede crear tributos", aunque podrá modificarlos a consecuencia de una ley tributaria sustantiva así lo prevea. Ahora, se convocará el Pleno en el que ha de hacerse el debate de totalidad. Será el momento en que la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, habrá de medirse no sabemos si con el presidente del PP, Mariano Rajoy, o con aquel en quien delegue. Pero lo que si puede adelantarse es que los populares insistirán en que la recaudación fiscal aumenta a medida que los impuestos se rebajan, conforme a la doctrina Montoro enraizada en la curva de Laffer. Será un buen momento para observar cómo los populares se dejan de presentar soluciones y pasan a presentarse como la solución, el camino, la verdad y la vida.

Nos esperan a continuación tres meses de comparecencias, enmiendas y debates en la Comisión de Presupuestos, siempre bajo el principio del apartado 6o, según el cual "toda proposición o enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los ingresos presupuestarios requerirá la conformidad del Gobierno para su tramitación. Permanezcan atentos a la pantalla.

Miguel Ángel Aguilar. Periodista