El análisis del experto

Eficiencia en la prueba pericial económica

El uso eficiente de la prueba pericial económica tiene un impacto significativo en los factores de coste y tiempo, los cuales, además del resultado final como tal, son considerados por las partes involucradas en un procedimiento judicial o arbitral como elementos clave en la resolución de una disputa.

En un entorno empresarial marcado por una creciente complejidad en las relaciones contractuales y estructuras societarias (multi-party/multi-contract), el criterio de eficiencia ha de convivir con la presentación de modelos financieros cada vez más complejos e inmersos en la armonización e internacionalización de principios contables, lo cual supone un reto para nuestra profesión de experto independiente. En este escenario cobra relevancia la involucración temprana del experto independiente en los primeros pasos del enfoque preliminar de un asunto (Early Case Assesment), sin por ello menoscabar la debida independencia en las actuaciones periciales.

Los aspectos legales más relevantes de un asunto pueden no ser coincidentes con su representatividad desde una perspectiva económica, lo cual implica que el trabajo de experto independiente supone, cada vez con mayor frecuencia, una evaluación preliminar del enfoque económico-financiero de la disputa y la contribución independiente en la definición de la estrategia procesal.

Es igualmente importante definir un canal de coordinación adecuado que evalúe en qué medida la estrategia procesal coincide con los hechos financieros demostrables. Un eventual enfoque de maximización de las pretensiones económicas de una demanda puede no ser aconsejable toda vez que no todas las pretensiones encuentran un adecuado soporte y razonabilidad económica, cuestiones ambas precisas para velar por un informe pericial técnicamente sólido, creíble y sin fisuras.

Otra cuestión debatida hace referencia a las discrepancias que pueden surgir entre las conclusiones de los expertos de parte y que, con frecuencia, alargan o dificultan la resolución judicial o arbitral. Cabría plantear si tales divergencias tienen origen en la valoración económica de diferentes premisas de partida o, incluso, si existe más de un ángulo de análisis para evaluar una misma cuestión técnica en aplicación de una metodología generalmente aceptada. En esta línea, es útil definir y acordar los presupuestos de partida y metodología aplicable e idónea en cada caso, lo cual no obstante requiere de una flexibilidad y consenso de partida que difícilmente podrá ser encontrado en disputas con posiciones de partida radicalmente diferentes. En tales escenarios cobra relevancia la figura del tercer experto -perito judicial o dirimente- mecanismo frecuente y creciente como alternativa de contraste a la tradicional prueba pericial de parte, que no por ello debe ser considerada como menos válida y rigurosa.

Fernando Cuñado. Director del área de Forensic de KPMG España