TRIBUNA

Presupuesto complicado de un Gobierno débil

El Gobierno presenta los Presupuestos Generales para 2010 a las Cortes para su discusión y, en su caso, aprobación con algunas características: es un presupuesto negociado con el PNV; un presupuesto impuesto internacionalmente; un presupuesto restrictivo; y un presupuesto que generará paro. En resumen: un presupuesto complicado; también inevitable.

Complicado porque el acuerdo con el PNV es espurio. No porque negociar sea malo, sino porque se ha producido cediendo en temas que exceden del ámbito de la ley presupuestaria. Cambiar competencias por votos en esta ley es mezclar churras con merinas: temas institucionales por votos presupuestarios. La discusión de la caja única es menos relevante que el hecho de que se ceden competencias centrales para asegurar el Gobierno en el poder; precedente peligrosísimo. No estoy en contra de transferir competencias, sino de que se haga por motivos distintos a una ordenación racional, económica y constitucional del Estado y no por permanecer en el Gobierno a toda costa.

Complicado porque su filosofía ha sido impuesta por los mercados internacionales, que obligan a reducir gastos y aumentar ingresos fiscales para darles confianza y poder financiar la Administración. No estoy en contra de esas medidas, pero si en contra de que las impongan los mercados; que nos disciplinen entre otros la UE y la canciller Merkel, por no haber administrado antes adecuadamente.

Complicado porque va a ser restrictivo. Obliga a gastar menos e ingresar más. Reduce la capacidad expansiva de la inversión pública a la vez que castiga con más impuestos al sector privado. Eso hará que una y otro reduzcan su consumo y ralenticen la economía. La subida del impuesto a los tramos de renta superiores en el IRPF (más de 120.000 euros) sólo tiene un efecto imagen. La operación tiene un rendimiento fiscal de 200 millones de euros de ingresos adicionales. ¿No sería mejor reducir gastos en esa cantidad para equilibrar las cuentas? En ese caso la propensión al consumo y al ahorro de los que tienen esos ingresos se mantendría y la clase media no tendría la sensación de ser el pagador de la liberalidad de unos gestores públicos incontrolados. Una clase media que sabe que lo del IRPF es nada comparado con el IVA, que ya le subieron, y otras medidas que vendrán para recaudar más; es solo el inicio.

Además, la subida del tramo superior del IRPF puede alertar suspicacias en los que disponen de patrimonio fuerte; porque, los ricos, ricos, los de verdad, no tienen personalmente rentas elevadas; y, desde luego, no las tienen todas en España. Los ricos, ricos, pueden desplazar sus activos monetarios al extranjero con solo dar al botón del ordenador. Por eso hay que tratar con cuidado a las Sicav y otros instrumentos financieros-fiscales.

Complicado porque al ser restrictivo no disminuirá el paro y corre el riesgo de aumentarlo, en una situación que nos acerca a los cinco millones de desempleados ¿Cómo va a disminuir el paro si el consumo privado ni consume, ni invierte? ¿Si el sector público está escuálido para no defraudar los mercados financieros?

La pregunta es ¿por qué presenta estos presupuestos? Y la respuesta: porque no puede hacer otra cosa; porque es débil parlamentariamente, por eso da el PNV lo que le pide aunque sea un intercambio en planos no equilibrados (el presupuestario y el institucional); porque es débil ante los mercados financieros, sin poder hacer otra cosa que intentar no defraudarlos; y porque es débil electoralmente: piensa que ahora perdería las elecciones si disolviera las cámaras y las convocase.

¿Podría haber hecho otra cosa? Si, haber pactado con el PP. Así habría evitado el trapicheo de cambiar competencias por votos presupuestarios, racionalizado el gasto público y reducido impuestos para hacer crecer la economía y reducir el paro. Sin embargo, no es posible saber si lo ha intentado o ha mantenido la teoría de aislar al PP. Tampoco se puede saber si el PP no se ha puesto a tiro, para forzar unas elecciones que en las encuestas le daban por favorito. Por estas debilidades y por este enfoque es un presupuesto inevitable y complicado; que tenga suerte. Los que no la van a tener a este paso son los parados.

José Ramón Pin. Profesor del IESE, titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública