Gran momento para las subastas
Como cada año, los coleccionistas más exigentes acuden en agosto a la península californiana de Monterrey.

Los aficionados dividen su tiempo en eventos como el Concorso Italiano o el Concurso de Elegancia de Pebble Beach, que se celebra en el campo de golf homónimo. No obstante, donde se ha notado realmente la pujanza y la buena salud del mundo de los automóviles clásicos ha sido en las subastas de alto nivel celebradas durante esos días. Quentin Wilson, conocido periodista y gurú del mundo de los clásicos en Gran Bretaña, escribía hace poco que muchos inversores están apostando por los coches de colección como un valor seguro.
Este año la firma RM, fundada como casa de subastas en EE UU en 1991, vendió automóviles por un montante total de 52,2 millones de euros, y un 95% de sus lotes encontraron comprador. Alguien ajeno a este mundo podría pensar que para alcanzar esta cifra habría sido preciso comercializar cientos de automóviles, pero no fue así. De hecho, 16 automóviles de los que se ofrecían superaron el millón de dólares. El más caro fue el Talbot-Lago T150-C Speciale Teardrop Coupé de 1938, vendido por 3,6 millones de euros. Este tipo de elegantes automóviles de los años treinta suelen ser los vencedores del Concurso de Elegancia de Pebble Beach. Además, el Talbot Lago incorporaba una carrocería realizada por los prestigiosos Figoni & Falaschi. El coche que este año se llevó el premio que reconoce al mejor (Best of Show) fue para un vehículo similar, un Delage D8S de Villars Roadster de 1933, restaurado en el taller de RM Auto Restoration.
Los gustos de los coleccionistas siguen siendo los mismos, y los Ferrari de los años cincuenta y sesenta son los más deseados. Lo más destacable de la subasta de Gooding & Co. es que cinco coches (incluyendo los tres antes mencionados) han alcanzado la máxima valoración lograda hasta ahora. Esto da una idea de la alegría con la que se están gastando el dinero coleccionistas e inversores. Durante el cóctel previo a esta subasta, McLaren Automotive presentó a los asistentes su nuevo deportivo biplaza, el MP4 12-C. Este coche se lanzará muy pronto en todo el mundo y su máximo rival es el Ferrari 458.
Pero no todo son Ferrari y Bugatti de los años treinta. En la subasta organizada por la casa británica Bonhams, donde se ofrecieron 102 coches, un avión y hasta un barco, se logró el máximo precio nunca pagado por un Porsche. Se trata de un 917 en configuración Spyder de 1970, vendido por 3,08 millones de euros. Desde hace varios años los analistas han avisado sobre el incremento en el valor que iban a experimentar estos coches, muy ligeros y potentes, y también muy exigentes con el conductor. Se subastaron otros Porsche de competición, que pertenecían al mismo dueño que el 917. Por un 910 de 1967 se pagaron 621.200 euros, y por un precioso 962 de 1988 naranja (con los colores de patrocinador Jagermeifter), sólo 382.721 euros.
En otro plano, más interesante para el gran público, destacó la subasta por RM de un enorme Lincoln Continental presidencial convertible de 1962, que fue usado por el presidente John F. Kennedy. Como peculiaridad, contaba con un techo de cristal en forma de burbuja para la parte trasera. Se vendió por 334.000 euros.
Un Bugatti por 30 millones
Por facturación, la segunda casa de subastas que mayor cifra alcanzó fue Gooding & Co., con 49,8 millones de euros, al vender 106 coches con un valor medio de 474.700 euros. Esta empresa con sede en Santa Mónica (California) es la casa de subastas oficial del concurso de Pebble Beach. Conviene destacar el hecho de que tres coches fueron vendidos por más de 4,6 millones de euros cada uno (ver cuadro). El McLaren F1 de 1995 alcanzó 2,78 millones de euros.Gooding & Co. atrajo recientemente la atención mundial al vender el pasado mes de mayo, en una transacción privada, el mítico Bugatti 57C Atlantic de 1936 de la colección Williamson. La empresa no dio datos sobre la transacción, pero el diario Wall Street Journal publicó que el museo Mullin de Oxnard (California) habría pagado entre 30 y 40 millones de euros por el coche francés. El precio más alto alcanzado por un automóvil en una subasta son los 9,3 millones de euros pagados en mayo de 2009 por un Ferrari 250 Testarossa de 1957.