Cambios en el contexto económico internacional

Todos pendientes de la Ronda de Doha

El G-20 prevé acelerar las negociaciones en la próxima cumbre de noviembre en Seúl

Poner de acuerdo a los países emergentes y a los desarrollados para firmar un acuerdo mundial de libre comercio no es una tarea fácil. Así lo pueden atestiguar las delegaciones que han participado desde 2001 en las negociaciones de la Ronda de Doha, aún sin acuerdo, que no es otra cosa que la búsqueda de un consenso entre todos los países para el levantamiento de trabas y aranceles a los intercambios comerciales a nivel mundial.

Las delegaciones de todos los países están citadas en noviembre en Seúl a la próxima cumbre del G-20, el grupo de las veinte naciones más desarrolladas del mundo, en la que la obtención de un acuerdo será uno de los temas estrella. "Espero que en esa reunión podamos tocar la campana que anuncie la llegada de las negociaciones de la Ronda de Doha a su meta", señaló el secretario general de la OMC, Pascal Lamy, en la anterior cumbre del G-20, celebrada en Toronto (Canadá).

Durante su intervención, el secretario general de la OMC reclamó a los mandatarios de las veinte grandes naciones evitar las tentaciones proteccionistas. "Cuanto más tiempo se mantengan en vigor medidas con efectos de restricción y distorsión del comercio, mayor arraigo tendrán", dijo Lamy, que exhortó a los países a ir retirando de forma progresiva las subvenciones que hubieran introducido temporalmente, tan pronto como la recuperación económica nacional fuera un hecho.

La adopción de estas medidas se antoja imprescindible en un contexto internacional de debilidad económica. Por un lado, las naciones desarrolladas, ante el desplome de sus principales compradores, necesitan de los emergentes para seguir manteniendo sus ventas. Por su parte, los menos desarrollados necesitan de las economías consolidadas para encontrar mercados que compren de forma regular.

En cualquier caso, la reactivación de la Ronda de Doha sólo traería efectos positivos en términos económicos. Según los cálculos de la OMC, con un crecimiento mundial del 4% en tasa interanual (el Fondo Monetario Internacional prevé que llegue al 4,6% este año y al 4,3% en 2011), la consecución de un acuerdo arancelario satisfactorio podría impulsar los intercambios comerciales en unos 100.000 millones de euros, lo que representa un incremento del 5% sobre el volumen total, en el que se suman exportaciones e importaciones.

Solbes pide una postura "más decidida"

El presidente del consejo de dirección del think-tank Fride y ex ministro de Economía, Pedro Solbes, encabezó una delegación de expertos que se reunió la pasada semana con la presidencia coreana del G-20. "Esta organización ha sido una herramienta eficaz para coordinar la gestión de la crisis. Sin embargo, aún hace falta trabajar para abordar las principales cuestiones de la gobernanza económica global", dijo tras el encuentro. Entre las exigencias, Solbes destacó expresamente la liberalización del comercio, al pedir una "postura más decidida" de todos los países. Al ex ministro le acompañaron en su visita miembros del Club de Madrid, como el ex presidente de México, Vicente Fox, o el ex primer ministro galo, Lionel Jospin. En el documento que entregaron a la presidencia coreana, los expertos pidieron la retirada de ayudas y subsidios tanto en desarrollados como en emergentes y la liberalización completa de los flujos comerciales para evitar la aprobación de medidas contra el libre mercado. Sin embargo, las posiciones siguen muy distantes y las posibilidades de éxito siguen siendo remotas. Por un lado, las desarrolladas quieren preservar su mercado interno y garantizarse la venta sin aranceles en los emergentes. Por su parte, los menos desarrollados quieren tener una posición de privilegio en la venta de productos en las economías desarrolladas, a las que piden que eliminen las actuales ayudas a la producción.