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La incierta carrera por el vídeo digital se llena de contendientes

Empieza en EE UU la competición por reinar en el mando a distancia de la televisión vía internet

La incierta carrera por el vídeo digital se llena de contendientes
La incierta carrera por el vídeo digital se llena de contendientes

Las audiencias jóvenes han ido poco a poco desertando de la televisión a favor de internet. Las pantallas planas y la alta definición no han sido lo suficientemente seductoras. Pero los contenidos siguen siendo atractivos y la propia internet da pie a una nueva canalización de los productos, algo que está abriendo una carrera cada vez más concurrida y más ágil por empresas muy dispares entre sí que buscan hacerse con el control del mando de la tele vía internet. De hecho, en apenas meses parece que nadie quiere perderse la que se perfila como la era de la televisión conectada: Netflix, Hulu, Apple, Google, Sony, Amazon, Microsoft… Tampoco los canales de televisión, fabricantes ni operadores. Sin embargo, la incógnita pesa: ¿cómo se pondrán de acuerdo para diseñar modelos de negocio que compensen a todas las partes? "Estamos negociando con los canales, pero por ahora nos preocupa solo la experiencia de usuario de la plataforma", dice un portavoz de Google en EE UU.

Concretamente, la expectativa levantada por Google TV es enorme pero la realidad es incierta: el grupo de desarrollo del producto es pequeño, es probable que no llegue a Europa hasta bien entrado 2011 y los canales de televisión en EE UU no están muy entusiasmados. Muchos temen una canibalización de sus ingresos por publicidad. "Tienen la relación directa con el anunciante, no dejarán a Google intermediar tan fácilmente", dice Dan Cryan, analista de Screen Digest. Al menos, claro, que encuentre forma de compensarlos.

El buscador quiere ir más allá de los servicios disponibles en EE UU, como Roku, Boxee o la nueva Apple TV, basados en conectar un descodificador especial (set-top-box, en inglés) a la pantalla. Google TV se incluirá directamente en los nuevos televisores y promete mezclar la experiencia de la internet fija con la televisión tradicional. Una buena excusa para trasplantar su lucrativo modelo de publicidad online al salón de casa.

"Podría llevar AdWords al contenido, pero para eso necesita acuerdos con canales", dice Cryan. Otra opción apunta a las aplicaciones, terreno que Samsung también quiere trasladar a la tele. "Sería lo más factible, coger lo que ahora funciona en los smartphones, las aplicaciones, y llevarlas al televisor", añade Hugo Llebres, director general de la agencia de publicidad digital Media Contacts. "En cualquier caso, la publicidad sigue a la audiencia y ésta al contenido. Sin él, no habrá negocio".

El gran aliado de la televisión conectada será el éxito del vídeo online. En España, la inversión publicitaria en vídeo apenas llega al 2% del total en online, pero crece rápidamente. Igual que en EE UU, donde eMarketer calcula que podría mover 1.500 millones de dólares este año, eso sí, aún lejos de los 70.000 millones de la televisión tradicional. Según Llebres, "con que propuestas como Google TV atraigan un 5% de cuota, unos pocos millones de usuarios, los anunciantes ya querrían estar ahí". Ahora sólo falta esperar a que ambos mundos, internet y televisión, se entiendan. Los principales protagonistas de esta competición abierta, con carácter experimental sobre todo en EE UU, así lo esperan y en la línea de salida aguardan:

1 Apple. La empresa de hardware y software que más ha cambiado la industria musical está intentando con un relativo éxito apuntarse un mismo tanto en la gestión de contenidos de vídeo televisivo vía internet. Ha rebajado los precios de una oferta que ahora centra en el alquiler (99 centavos) pero está por ver hasta donde llega su proyecto. Los dos estudios que se han apuntado a su apuesta, ABC y Fox, lo han hecho de forma experimental y el mayor atractivo del nuevo y más asequible descodificador es que permite la emisión de los contenidos gestionados por Netflix. Los analistas han detectado que, puesta a elegir, la audiencia se decanta por la compra o el pago de tarifas planas (como Netflix o Hulu Plus) en vez de compras únicas.

2 Hulu. Ha sido la respuesta de los estudios a esta carrera por el mando. La compañía nació en 2007 y está operada de forma independiente. Sus accionistas son NBC Universal, News Corp., Walt Disney y Providence Equity Partners y permiten la emisión online, apoyada con publicidad, de series, vídeos, películas y otros programas de televisión de la mayoría de los grandes estudios, pero en ordenadores y plataformas móviles. Solo emite en EE UU. Ha introducido un servicio "plus" (10 dólares al mes) que sigue teniendo anuncios, aunque carece de una gran selección de películas y de los mejores programas de televisión, propiedad de las cadenas de cable insatisfechas con los ingresos obtenidos por internet cuando corren el riesgo de canibalizar sus emisiones. æpermil;stas cadenas sólo proveerán estos contenidos a quienes les den el cheque con más ceros.

3 Netflix. Es la gran y más versátil estrella de esta competición, entre otras cosas porque mima su videoteca de más de 17.000 títulos a los que se puede acceder por una tarifa plana que puede ser tan baja como 8,99 dólares al mes. Netflix, que empezó enviando los DVD por correo postal, ha refinado su servicio online y cerrado acuerdos con varias empresas para proveer contenidos directamente a la tele con descodificadores o consolas. Netflix hace los cheques con más ceros para pagar contenidos.

4Amazon. La cada vez más diversificada tienda online de Jeff Bezos lleva meses vendiendo contenidos de vídeo y el mismo día en que Apple relanzaba su servicio, Amazon anunció un acuerdo para vender (no alquilar) películas y episodios de series por los mismos 99 centavos. Bezos no ha cerrado acuerdos con las productoras y Amazon asume los costes de esta rebaja mientras negocia un servicio de suscripción a una videoteca como los de Netflix y Hulu.

5Google. El buscador no quiere dejar pasar el potencial comercial de la televisión y en mayo anunció planes para ofrecer programación de televisión, la oferta de Netflix y contenidos de Youtube. Se necesitarán descodificadores que estarán basados en el software Android y que han de ser conectados a los del proveedor del cable o satélite. El mando puede ser el mismo móvil y Sony ha dicho que hará televisores compatibles y que lanzará en otoño al mercado.

6Sony. No da por cerrada su oferta de televisión con los lazos que tiene con Google. El fabricante nipón de televisores ha puesto en marcha un servicio llamado Qriocity que permitirá a los usuarios de sus aparatos de televisión y resto de hardware acceder a películas a la carta. æpermil;ste llegará a Europa en otoño.

El consumidor se muestra interesado, pero se mantiene cauto

Si ha comprado recientemente un televisor de más de 32 pulgadas, es posible que ya pueda conectarse a internet con él, aunque tal vez ni lo sepa. La consultora Forrester Research calcula que un 14% de consumidores ni se molestan en conectarlas a la red. Entre el resto, la mayoría o no sabe que puede conectarse o, si lo hace, acaba frustrado. Los interfaces son rudimentarios y sólo es posible acceder a versiones limitadas de Youtube, Facebook y páginas web de algunos canales. Nada fascinante.

"Es lo que esperamos con alianzas como la de Google, abrir internet al televisor. Está a la vuelta de la esquina", dice Marta Ponte, responsable de televisores de Sony en España. Un 40% de las unidades vendidas por este fabricante en nuestro país ya se pueden conectar por Wifi o Ethernet.

La demanda ciertamente existe. Havas Digital estima que más de un tercio de los consumidores en España ven diariamente online en su PC vídeos cortos y un 16% películas. Las caídas en los suscriptores de televisión de pago también lo demuestra: 190.000 suscriptores menos a televisión por satélite en el 2009 y apenas un 4% de incremento de clientes en IPTV y TV por cable, según la CMT. El mundo de la televisión híbrida, del "broadcast más broadband", dice Dan Cryan, acaba de comenzar. "Está todo por hacer".

Roku, la gran caja

Roku es el descodificador más mimado por los analistas y está por ver que Apple TV se imponga. Lleva mucho tiempo en el mercado y comenzó como la caja mágica de Netflix y ahora ofrece un gran número de aplicaciones. Poco antes del relanzamiento de Apple rebajó su precio.