En el Golfo de México

Entra en vigor el fondo de compensación para los afectados por el vertido de BP

El fondo de compensación de 20.000 millones de dólares dispuesto por BP para los afectados por el vertido en el Golfo de México entró hoy en funcionamiento, a través de una entidad independiente que gestionará las demandas vinculadas al desastre.

La compañía petrolera dejó de admitir denuncias por el derrame el día 18 para pasar el testigo al recién creado Centro de Reclamaciones del Golfo de México (GCCF, por sus siglas en inglés), que hoy abrió sus puertas.

El GCCF administrará los 20.000 millones de dólares a través de una cuenta gestionada por terceros y supervisada por el abogado Kenneth Feinberg, que también dirigió el proceso de amortización a los perjudicados por los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Feinberg trató de calmar hoy los ánimos de quienes creen que el nuevo sistema les pagará menos de lo que debería, en un comunicado en el que aseguró que el objetivo del fondo es "ayudar a reconstruir vidas".

"Quiero asegurarme de que la gente en el Golfo entienda que no dejaremos que pierdan sus negocios o sus casas. La prioridad número uno del GCCF es asistir a la gente del Golfo", afirmó Feinberg.

El administrador del fondo precisó que compensarán tanto los salarios y beneficios perdidos por la interrupción de negocios como las lesiones de particulares, algunos de ellos a través de "cheques de emergencia" que se pagarán en 6 meses.

Uno de los objetivos de Feinberg es evitar que los afectados acudan a los tribunales para saldar sus deudas, según dijo el jueves en el Comité para las Pequeñas Empresas del Congreso.

El fondo, que nació de un acuerdo entre BP y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pagará 5 millones al año a lo largo de 4 años y cuenta, de momento, con un depósito inicial de 3.000 dólares que la petrolera dispuso hace dos semanas.

El proceso de compensación se desarrolla de forma paralela a las tareas para mitigar el vertido en las profundidades del Golfo de México, una operación que se paralizó hace dos semanas por las preocupaciones sobre la presión en el interior del pozo averiado.

Los equipos de BP continúan inmersos en una compleja operación para extraer las tuberías que obstruyen la boca del manantial, un paso necesario antes de reemplazar el sistema de prevención de derrames (BOP, en sus siglas en inglés) averiado, que desencadenó el vertido.

El almirante retirado Thad Allen, que coordina la respuesta del Gobierno estadounidense al vertido, dijo hoy en una conferencia de prensa que los equipos esperan dar luz verde a la retirada del BOP este jueves, aunque todo dependerá del éxito de la operación actual.

"Nos encontramos en una fase de diagnóstico. Nuestro objetivo era terminar hoy con la extracción de las tuberías, pero el proceso es más complejo de lo que esperábamos", reconoció.

Según Allen, los equipos han encontrado tres fragmentos de tubería y que BP debe decidir antes de mañana "la mejor manera de retirarlas" sin afectar al posterior reemplazo del BOP, que pasará a la disposición del Departamento de Justicia para la investigación de las causas del accidente.

El previsible retraso de esta fase aplazaría el comienzo de la operación definitiva para sellar y abandonar el pozo, que consiste en clausurar la base y está prevista para el 6 de septiembre.