Actividad y precios en el segundo trimestre

Estados Unidos destierra los temores a la deflación

Las ventas minoristas mantienen su estancamiento técnico

Después de tres meses consecutivos de caída, la inflación subió ligeramente en julio en EE UU, según las cifras oficiales hechas públicas el viernes. Los precios se incrementaron un 0,3%, aunque una vez eliminados los elementos más volátiles (alimentos frescos y energía), la llamada inflación subyacente registró una subida de apenas el 0,1%. Así, en tasa anual, la tasa general se sitúa en el 1,2% y la subyacente, en el 0,9%, el registro más bajo desde 1966.

El cambio de tendencia ha apagado, de momento, las alarmas de unos analistas que estaban temiendo la entrada en una espiral deflacionista mientras que la economía sigue dando síntomas de flaqueza. Es algo que, además, permite a Ben Bernanke, presidente de la Fed, mantener la política de estímulos que acaba de reactivar modestamente para apuntalar los pilares de un crecimiento que manda señales de debilidad. Una de las últimas señales en este sentido se registró también el viernes al conocerse que las ventas minoristas, en un país que se mueve gracias al consumo, apenas crecieron un 0,4% en julio gracias, sobre todo, a que se matricularon más coches y la gasolina se ha encarecido. Sin estos componentes, las ventas al por menor habrían caído un 0,1%.

Los datos que la economía envía a los analistas no dejan espacio al optimismo. Teniendo en cuenta la situación del mercado laboral y del sector inmobiliario, el consumidor no está en condiciones de empujar el crecimiento, ya que permanece en un proceso de desapalancamiento e incertidumbre. La mayoría de los economistas ha revisado a la mitad la previsión de crecimiento del PIB del segundo trimestre, cuya estimación inicial oficial fue del 2,4%. Ed McKelvey, analista de Goldman Sachs, incluso advierte del riesgo de una recaída.

A contracorriente

Algunas de las señales que emite la economía son difíciles de explicar. Una de ellas es el sorprendente repunte del déficit comercial registrada en junio. Mientras el consumo sigue sin despuntar, a la vista de la subida del 3% de las importaciones (televisiones, iPad entre otros productos de consumo) todo parece indicar que los comerciantes están preparando sus inventarios confiando en que la mejora del sentimiento de los consumidores se traduzca en un aumento de las ventas lo antes posible.

Así, los indicadores demuestran que la confianza de los americanos no está a la par del pesimismo de los economistas.

Según el informe de la Universidad de Michigan correspondiente a agosto, la confianza de los consumidores ha subido hasta el 69,6 frente al 67,8 en julio.