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Lackberg presenta su cuarto "crimen costumbrista y rural"

De los escritores de novela negra que copan estos días la Feria del Libro de Madrid, quien hasta el momento ha conseguido un mayor respaldo de ventas en España para suceder el trono dejado como vacante por Stieg Larsson -por defunción- y Henning Mankell -por abandono del género-, Camilla Lackberg es la que suma mejores datos.

La joven -35 años- escritora presenta estos días Crimen en directo (Maeva), la cuarta novela en castellano de su serie protagonizada por la escritora Erica Falk y el policía Patrik Hedströn y que se desarrolla siempre en el entorno de la pequeña localidad de Fjallbacka, de la que es natural su propia madre.

"Creo que lo que le gusta a mis lectores respecto a las historias de mis colegas es ese tono rural, el hecho de que cuento crímenes en una novela costumbrista", explica Lackberg. "Y creo que les sorprende averiguar que en Suecia, un país que mucha gente tiene idealizado, las cosas no son tan distintas a como resultan en un pueblo español, por ejemplo".

Crimen en directo trata sobre el impacto de la llegada a un pueblo cercano de un reality show, un género que la escritora admite disfrutar. "Me llama la atención cómo la televisión puede cambiar las vidas de las personas, lo grande que es su poder. Aunque eso no encaja muy bien, con esas personalidades que pretenden conseguir protagonismo, en el entorno del campo...", afirma.

Lackberg lleva siete libros de la serie de Falk y Hëdstron, tres de ellos inéditos en castellano, y se encuentra escribiendo el octavo, sin planes concretos de terminar esas historias "mientras me sigan interesando los personajes". Prepara también su segundo libro de recetas de cocina.

La moda escandinava, con tradición y sin rivalidades

Camilla Lackberg señala que el éxito de sus primeras novelas en España antecedió a la publicación de la serie Millenium de Stieg Larsson. "En otros países, como Italia o Francia, sí soy consciente de que Larsson me abrió las puertas", admite.

Señala la tradición de novela negra existente en Suecia desde décadas atrás, con la labor seminal de Maj Sjowall y Per Wahloo, aunque ella se distingue por que "no tengo una intención política clara, busco más la pura diversión literaria, aunque los problemas de Suecia se filtren inevitablemente". Dice que entre sus colegas existe una relación de camaradería y en Madrid pensaba salir a cenar con rivales en ventas -y amigas- como Asa Larsson.