Vertido en el Golfo

La Administración de EE UU afirma que BP empieza a contener la fuga de crudo

Hay avances". Con esta breve frase que no se oía desde hace más de 45 días en el Golfo de México, resumió Thad Allen el viernes el resultado del último esfuerzo hecho por BP para contener la fuga de petróleo abierta tras el accidente de su plataforma Deepwater Horizon. Allen, almirante de la Guardia Costera y el máximo encargado del Gobierno sobre el terreno, explicó que la tapa abovedada que se ha puesto sobre la gran fisura empezó a funcionar desde la medianoche del viernes y ya recoge parte del crudo que se perdía para enviarlo a la superficie.

Se calcula que en las primeras horas de funcionamiento el nivel de contención sea de unos 1.000 barriles al día. El objetivo es recoger el 90% de lo que ahora se pierde y envenena las aguas de esta región pesquera. Es una meta a la que se esperaba poder llegar una vez se cierren las ventanillas de la tapa, una operación delicada porque se tiene que evitar que, una vez cerradas, haya cristalizaciones que impidan su funcionamiento. En este sentido las próximas 48 horas son cruciales para determinar el éxito de la operación.

Aunque éste es matizado. La solución de la contención es temporal hasta que en agosto se hayan podido acabar dos pozos a través de los cuales se pueda cerrar la fisura definitivamente.

Pese a que se han dado los primeros pasos para controlar la situación, la empresa sigue bajo una intensa presión y el viernes S&P se unió al resto de las agencias de calificación al rebajar el rating de la deuda de la petrolera a AA- con perspectiva negativa.

El viernes, horas antes de que Barack Obama llegara a Luisiana, en su tercera visita a la zona afectada por la trágica fuga, Tony Hayward, consejero delegado de BP, dijo a sus inversores que seguirá al frente de la compañía, no se manifestó sobre si se eliminaría el dividendo (como piden dos senadores de EE UU) aunque explicó que el accidente, cuyas consecuencias describió como "duras", tienen prioridad en la caja de la empresa. La empresa se ha gastado tras la explosión del 20 de abril 1.000 millones de dólares y tiene en caja 5.000 millones más y de varias líneas de crédito que puede usar.