Análisis

Ofensiva contra los bajistas en Europa

Alemania abre el debate sobre el control de las ventas a corto, pero la UE aplaza la toma de una decisión conjunta

El martes por la tarde, la agencia DPA filtraba que el BaFin, supervisor de los mercados de Alemania, prohibiría las ventas en descubierto sobre valores financieros, bonos de deuda pública y derivados de crédito -CDS-. La medida se confirmó poco después sorprendiendo, entre otros, a los ministros europeos que el día anterior se habían reunido con Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas del gabinete Merkel.

No supone un gran paso; las ventas en descubierto -es decir, vender acciones que no se tienen- están ya prohibidas en varios países europeos y el mercado de CDS funciona sobre todo en la City de Londres y en Nueva York, no en Fráncfort.

Pero, además de recibir críticas por la falta de coordinación -imprescindible cuando se trata de regular un mercado que no conoce fronteras-, la medida abrió paso a las especulaciones sobre si la UE seguiría los mismos pasos, lo que a su vez agudizó la inestabilidad bursátil.

La reunión de ministros de Economía y Finanzas del viernes era, presuntamente, el foro donde la UE podría apretar las tuercas a los especuladores bajistas. De hecho, portavoces de instituciones europeas reconocían durante la semana que sería sorprendente que este aspecto no se tratara. Sin embargo, no hubo comunicado al respecto.

Los ministros prefirieron guardar un silencio que inquieta a los mercados, porque en cualquier momento podría producirse otra sorpresa como en Alemania. Como explicó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, "si quieres drenar una charca, no pides a las ranas una valoración objetiva de la situación". De hecho, la mayoría de los países de la zona euro han expresado más envidia que resquemor ante la decisión del BaFin. Y reconocen que les hubiera gustado que Alemania les consultase para poder actuar de manera conjunta. El ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, señaló el viernes que "debemos vigilar de manera muy estrecha la actual especulación negativa y actuar contra ella". El ministro finlandés también considera que "merece la pena pensar" en una limitación como la del BaFin.

En España, según fuentes del mercado español, las autoridades sí tienen sobre la mesa la posibilidad de que haya que revisar la normativa sobre operaciones bajistas, a pesar de que la legislación española es, en este aspecto, una de las más restrictivas de Europa. Pero desde la CNMV se insiste en que cualquier tipo de decisión se tomaría en el marco europeo, a través de CESR, comité europeo de reguladores de valores.

El control de los 'hedge funds', más cerca

"Cómo sacar la reforma de la política agraria sin contar con Francia". Así se comparaba en Bruselas el pulso entre Londres y el eje francoalemán por la directiva sobre hedge funds y capital riesgo. Una norma no exenta de polémica después de que, en el mes de marzo, la presidencia española retirase de la agenda dicha directiva por las presiones de Gordon Brown, entonces primer ministro británico. España no repitió el favor con el nuevo Ejecutivo de Cameron y el Ecofin aprobó el miércoles una norma que, en su punto más polémico, prohíbe que los hedge funds domiciliados en países extranjeros se comercialicen en toda la Unión Europea una vez que un regulador los reconozca.

Se trata de una medida de la que el sector financiero británico no quiere oír ni hablar, pues la City es el principal centro financiero de Europa y la puerta de entrada al Continente para estos productos. Paralelamente, la directiva obligará a que los hedge funds que se comercialicen a nivel europeo hagan públicos detalles sobre su apalancamiento y sus participaciones en empresas europeas. Una información que los gestores suelen guardar celosamente; de hecho, es el motivo por el que algunos de estos productos están domiciliados en lugares como las Islas Caimán.

Con todo, el Reino Unido no da el partido por perdido, y paradójicamente el euroescéptico ministro de Finanzas George Osborne confía en que la Comisión Europea o el Parlamento Europeo le ayuden a descafeinar esta norma trascendental para Londres.