"Podrían causar una nueva crisis financiera"

La crisis en Europa amenaza al resto del mundo, según un miembro de la Reserva Federal

Los problemas fiscales en Europa suponen un riesgo para la economía mundial, pues podrían causar una nueva crisis financiera y reducir el comercio, dijo hoy Daniel Tarullo, un miembro del Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal.

En el peor de los casos, la inestabilidad en los mercados europeos podría llevar a otra crisis financiera como la del 2008 y poner fin a la recuperación mundial, alertó Tarullo en una comparecencia ante la Cámara de Representantes.

El directivo de la "Fed" calificó los problemas de deuda en Europa como "un revés potencial grave" para Estados Unidos, donde el repunte económico es "modesto", a su juicio.

Uno de los canales de transmisión de la turbulencia son los lazos financieros.

Los diez mayores bancos estadounidenses poseen títulos vinculados a la deuda de Grecia, Portugal, España, Irlanda e Italia, los países europeos más vulnerables, por valor de 60.000 millones de dólares, lo que representa un 9 por ciento de sus provisiones de capital.

Es un volumen bajo, por lo que aunque se agrave la crisis en esos países sus pérdidas serían "pequeñas", según Tarullo, que es uno de los cinco miembros del consejo directivo de la "Fed".

Si los problemas se transmiten a los países vecinos los números rojos de la banca estadounidense serían mucho mayores, alertó.

Además de las pérdidas directas, la inestabilidad financiera en Europa podría causar falta de liquidez y elevar el costo de los créditos a nivel mundial, a lo que los bancos estadounidenses responderían con una restricción de sus préstamos, como hicieron tras el colapso de Lehman Brothers a finales del 2008, dijo Tarullo.

El economista dijo que esa perspectiva es "improbable", pero que "no se puede descartar".

El otro canal de contagio de los problemas de Europa es el comercio.

El viejo continente importa la cuarta parte de los productos que Estados Unidos vende en el extranjero y una ralentización del crecimiento europeo tendría un impacto "apreciable, aunque modesto" en su propia actividad económica.

"Una contracción más profunda en Europa, acompañada de transtornos financieros drásticos tendría el potencial de atascar la recuperación de toda la economía mundial", advirtió Tarullo.