Tormenta en los mercados

El nerviosismo vuelve a los mercados de bonos

El plan del BCE pierde fuerza ante la crisis del euro

El plan de BCE de comprar deuda pública en el mercado secundario, una medida de emergencia para evitar el colapso del crédito, propició una breve tranquilidad en la renta fija, interrumpida abruptamente el viernes. Los dimes y diretes acerca del euro y la supuesta amenaza del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de abandonar la moneda única agitaron el mercado. El spread de la deuda española sobre la alemana aumentó un 11,6% hasta 110,6 puntos.

En los principales bonos soberanos negociados en la eurozona, los que cayeron fueron los que se han convertido casi en los apestados del grupo: Grecia, Portugal, España, Italia e Irlanda. El precio de la deuda griega a 10 años cayó un 4,8%, el título cotiza con un descuento del 12% sobre el nominal y el rendimiento del cupón supera el 8%. La situación del bono español era menos dramática: el precio cayó un 0,24% y la rentabilidad pasó del 3,93% al 3,95%. El precio del bono alemán experimentó un avance del 0,7% y el rendimiento del título alcanzó el 2,84%.

Suecia, en auge

Los inversores están buscando puertos seguros y han puesto la mira en Suecia. El país, que está fuera de la unión monetaria y goza de una situación saneada y tiene el colchón de su fondo de ingresos petrolíferos, se está beneficiando de los enredos que padecen las economías del euro. El bono sueco con vencimiento a 10 años ofrece una rentabilidad del 2,71% y cotiza con una prima de más del 20% sobre el nominal.

La incertidumbre atenaza al mercado. Una buena prueba de ello es la reacción negativa el viernes a la noticia de que el BCE podría haber dejado de comprar bonos soberanos, según declaró a la agencia Bloomberg el director de la Asociación Europea de Mercados Financieros (AFME), Sander School. El BCE inició la compra de bonos precisamente para estabilizar el mercado. Si la autoridad central hubiera interrumpido el proceso de compra sería porque la situación ya no requiere de una medida tan extraordinaria.

El banco central no ha querido aclarar este extremo, que se lleva con la máxima discreción. Tampoco se sabe cuánto dinero se ha empleado en la operación, aunque ING Research calcula la autoridad monetaria ha desembolsado al menos 16.000 millones de euros. En una entrevista al diario alemán Handelsblatt, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, garantizó que el plan de compra no tendrá impacto inflacionario, aunque instó a los países miembros a implementar un programa fiscal riguroso.