Secretos de despacho

Un día impredecible en Fon

Martín Varsavsky no se define como un gestor, sino como alguien que aporta ideas

Cuenta Martín Varsavsky, consejero delegado de Fon, que cuando dirigía Jazztel, el equipo de seguridad de la compañía estudió sus movimientos: "Llegaron a la conclusión de que tenía una vida tan impredecible, tan poco rutinaria, que era muy segura". Así presenta este ejecutivo su agenda. "Mi día a día es absolutamente impredecible y caótico. A veces trabajo de noche y vengo tarde. O tengo viajes. Estos días, por ejemplo, he llegado al despacho muy temprano porque vengo de Asia. Pero mis empleados saben que siempre estoy en internet y que cuando estoy en la oficina dejo la puerta abierta".

Varsavsky -de origen argentino y educado en EE UU, ya que su padre se exilió por la dictadura- es un emprendedor de éxito y un conocido bloguero que ha ganado ciertas ventajas por las ventas multimillonarias de las anteriores empresas que creó: Ya.com y Jazztel. "Mis horarios tienen más que ver con mis hijos, por si tengo que ir a recogerles al colegio". Su despacho está cerca de su casa de La Moraleja, lo que le permite llegar pronto a la oficina y escaparse a menudo con la bicicleta a la sierra de Madrid, una de sus pasiones, junto a la fotografía y a cualquier nuevo aparatito electrónico que escrutar.

"Pero por supuesto que tengo reuniones. Mi trabajo es de creativo, de estar encima del producto. Dedico mucho tiempo a mi blog, a las conferencias, a los viajes", explica. "Mañana salgo a esquiar con los jefes de algunas de las empresas más conocidas de España. Es un viaje que te ahorra muchos otros viajes porque haces vacaciones con gente admirable. Sirve para hacer networking. Por supuesto que también me voy de vacaciones, pero acudir, por ejemplo, a conferencias es como ir a la universidad". Su blog da fe de ello, de sus recorridos de punta a punta del globo y de las conclusiones e ideas que saca.

"A Fon le llegará su ciclo y la venderé. Lo menos que estuve en una compañía fue dos años y lo más, ocho"

"Mi trabajo es ser creativo. Crear productos y ser su mejor vendedor". Por eso necesita apoyo en la empresa. "Mi número dos, Alexander Puregger, es complementario a mí. Es muy organizado, paciente, con don de gentes y mantiene a la empresa unida", asegura. "Y muchos de mis números dos se hicieron luego emprendedores, como Miguel Salís, de Eolia Renovables". Puregger es austriaco, integrado en un equipo internacional. De hecho, el negocio de Fon -la venta de las denominadas foneras para agilizar y compartir Wifi-, mayoritariamente se da en el exterior, donde cuenta con alianzas con empresas de telecomunicaciones como BT en Reino Unido o Softbank en Asia. En España, de hecho, sólo han vendido 6.000 unidades, "porque primero de todo no hemos encontrado una alianza con un operador". "Somos una empresa que diseña tecnología en España enfocada a todo el mundo. Aunque es difícil encontrar una plantilla, a un grupo de españoles con miras globales. Pero sí creo que lo bueno es que hay muchos extranjeros que se sienten atraídos por la idea de trabajar en Madrid y Barcelona, con buen rollo y buen clima".

Reconoce que tiene una forma "muy peculiar" de trabajar: "Me gusta formar a la gente. Me gusta que las personas, aunque se responsabilicen de algo, se sientan atraídos por otras tareas. Esto es muy diferente a otras empresas. Quiero empleados todoterreno". Hace apenas un año la plantilla se mermó por despidos y dimisiones con el fin de recortar costes en una empresa en números rojos y llegó una cúpula directiva nueva. "Vendíamos poco y gastábamos mucho", justifica Varsavsky, quien asegura que a finales de 2009 se consiguió poner a la compañía en beneficios, con una facturación estimada de 10 millones de euros para 2010.

Fin de ciclo

"Yo he vendido todas las empresas que creé porque me cansé y porque se hicieron muy grandes", reflexiona sobre sus anteriores experiencias emprendedoras. "Probablemente a Fon le llegue su ciclo y la vaya a vender. Lo menos que estuve en una compañía fue dos años y lo más, ocho".

"Yo no soy un buen gestor de grandes empresas. Lo que a mí me gusta es transformar una idea en una empresa", añade. "No me puedo imaginar seguir ahora mismo con Jazztel. Todavía me imagino en Fon, pero me puedo imaginar fuera cuando crezca más".

Filántropo y volcado en el blog

Varsavsky dedica parte de su tiempo a la filantropía: al proyecto Educar, de Argentina y Chile; a la Fundación Varsavsky, a la Fundación Safe-Democracy o a ser patrono de la Fundación Bill Clinton. "Mi filantropía se parece a mis empresas. Funciona por sí sola".

Si se quiere saber qué hace en cada momento este empresario, no hay nada como entrar en su blog, donde expone sus ideas, fotos, vídeos, viajes y vida familiar, a la que dedica gran parte de su tiempo. En un tablero de su despacho cuelgan decenas de fotos, alguna con Clinton, pero sobre todo familiares. Precisamente elige un ábaco de madera, un juguete para las visitas de su hijo pequeño, como el objeto que más cariño puede tener de todos lo que le rodean. Varios ordenadores, artilugios, teléfonos y cables por el suelo quedan cerca de su mesa, así como una pila de botellas de agua. Una muestra de la informalidad de su despacho, igual que su vestimenta, típicamente de emprendedor de nuevas tecnologías. En la pared, una pizarra y un cuadro de Chillida. En la repisa a la derecha de su mesa, un pequeño velero de madera, a semejanza del suyo, con el que a menudo se escapa a navegar por el mundo.