Junta de accionistas

Buffett defiende a Goldman Sachs

El calendario ha jugado a favor de Goldman Sachs. Después de una semana horribilis en la que sus ejecutivos pasaron por una dura sesión de investigación del Congreso y se supo que la fiscalía federal busca indicios de criminalidad en sus operaciones, el sábado se celebró la junta de accionistas de Berkshire Hathaway y allí, el inversor más influyente del mundo se convirtió en su abogado defensor. Warren Buffett, inversor en la firma desde 2008, aseguró que confía al 100% en Goldman Sachs y en su presidente, Lloyd Blankfein.

La pregunta sobre Goldman fue de las primeras en llegar por parte de uno de los 40.000 accionistas que se dieron cita en Omaha, Nebraska. Y Buffett, un hombre que en el pasado ha arremetido con las tácticas de casino de la banca y ha sido muy crítico con Wall Street, dijo que confiaba totalmente en la firma y en su dirección. El inversor señaló que la entidad dirigida por Blankfein no se ha involucrado en ninguna actividad inapropiada y no debe ser la culpable de las pérdidas de sus clientes.

Goldman fue demandada el pasado 16 de abril por la SEC que la acusa de fraude por vender a dos bancos europeos un producto financiero (un CDO llamado Abacus 2007-AC1) para que invirtieran a largo cuando uno de los que seleccionó los títulos cubiertos por esta inversión, el hedge fund Paulson & Co., iba a ir a corto.

Buffett admitió que la actual situación había dañado la reputación de la firma pero cuando se le planteó con quién reemplazaría a Blankfein al frente de Goldman, dijo que "con su hermano gemelo si lo tuviera". El inversor sorprendió con su defensa incluso a sus devotos accionistas que no estuvieron prestos a aplaudir con el calor que lo suelen hacer el alegato a favor de la firma de Wall Street.

Buffett invirtió 5.000 millones de dólares en 2008, cuando el sector financiero se asomaba al precipicio, a cambio de acciones preferentes que están siendo muy rentables, como el propio inversor afirmó, a la firma: 500 millones de dólares al año en dividendos anuales. Adicionalmente, Goldman ha sido asesor de Berkshire desde hace años, dijo Buffett.

Pese a la tibieza con la que fue recibido, Buffett insistió en que lo que no se ha explicado bien es el negocio de ACA, la entidad que seleccionó el CDO y que antes de hacer eso era solo una aseguradora de bonos municipales. Además dijo que es irrelevante que Paulson seleccionara títulos o que Goldman no hubiera informado a sus accionistas durante meses que había recibido las Wells Notices por parte del regulador. Las Wells Notices son una especie de preaviso de que se está estudiando algo legalmente y que puede haber una acción judicial. La mayoría de las empresas informan si las reciben. Buffett dijo que si cambian los hechos que tiene la SEC o hay algo nuevo sobre el caso que el desconozca, revisará su opinión sobre Goldman Sachs.

A Buffett se le unió, aunque quizá con algo menos de entusiasmo su histórico socio, Charlie Munger. El vicepresidente de Berkshire dijo a The Wall Street Journal hace unos días que Goldman estaba involucrado en actividades "socialmente indeseables" y ayer, sin embargo, explicó que si hubiera estado en la SEC habría votado en contra de demandar a Goldman.

Con todo, Munger, fue algo menos generoso que Buffett y comentó que hay una diferencia entre actuar legalmente y actuar éticamente y que seguir la legalidad pero no la ética no debería ser posible empresarialmente.

Durante toda la mañana que duró la junta, los directivos de Berkshire tuvieron tiempo, además de hablar de la reforma de la regulación financiera. La empresa ha estado intentando eliminar de la reforma una provisión que obligará a quien ya tenga contratos de derivados a modificarlos para añadir más colateral. Berkshire tiene derivados ligados a activos valorados en 63.000 millones y aunque Buffett asegura que su empresa no presenta ningún riesgo y preferiría no tener que poner más colateral, si tiene que hacerlo lo hará.

La situación generada con estos productos de inversión es cuando menos irónica, si no es directamente incoherente, porque Buffett siempre ha definido a estos como "armas de destrucción masiva". A este respecto, el siempre más circunspecto Munger dijo que la utilidad "de los derivados está muy inflada". Según este ejecutivo, si todos los derivados, salvo los seguros de divisas y materias primas desaparecieran "el mundo sería un lugar mucho mejor".

Munger dijo, adicionalmente, que habría que ser menos permisivos con la banca y que lo que se necesita es una nueva versión de "la ley Glass Steagall", una regulación que se adoptó en la Gran Depresión y que separaba a la banca comercial de la de inversión. La Glass Steagall fue derogada en 1999.

"Una película de las que trato de no ver"

Grecia estuvo ayer también en Nebraska. Durante la extensa junta de accionistas, Buffett explicó que Berkshire Hathaway tiene una exposición limitada a las fluctuaciones de divisas pero s que debido a sus inversiones en compañías europeas (sobre todo seguros en Alemania) si que tiene parte de su fortuna ligada a la suerte del euro, una moneda que está recibiendo fuertes embates en su cotización debido a la crisis griega.

Buffett y Munger compartieron su visión de que los actuales problemas financieros de Grecia son un caso muy particular porque el país no puede imprimir dinero para salir de la situación. Para Buffett no hay duda,. "va a haber mucho drama". "No se como acabará esta película, y realmente es que trato de no ver películas como esta".

Optimismo en EE UU

Warren Buffett terció cuando la espiral negativa de la crisis se cebaba sobre EE UU y pidió a los inversores que "compraran EE UU". Su llamada a la inversión en producto nacional la inauguró con la entrada con acciones preferentes en Goldman Sachs cuando esta firma andaba necesitando un gesto de alguien tan cualificado como Buffett y luego con la compañía de transporte ferroviario Burlington Northern Santa Fe. Esta última es la mayor compra de Berkshire y la que más ha cambiado la empresa ya que ha generado la necesidad de un splits y ha permitido la entrada de nuevos accionistas.

La apuesta está siendo rentable. Tanto Buffett como Munger se mostraron optimistas con la mejora de la situación económica del país, que creció un 3,2% en el primer trimestre del año. Y es algo que se refleja en las cuentas de la empresa. Según las cifras que dio a conocer ayer, Berkshire ganó 3.630 millones de dólares (unos 2.735 millones de euros) en el primer trimestre frente a las pérdidas de 1.530 millones del mismo periodo del año anterior. El informe completo sobre la evolución trimestral será público el próximo viernes.