Libros

Una sátira sobre los excesos enquistados en el capitalismo

'La corporación', de Max Barry, recrea la supervivencia en una gran empresa

Es probable que el lector de este periódico esté acostumbrado a manejar libros de temática empresarial y manuales de gestión. Pues parece una buena idea dejarlos momentáneamente de lado y encomendarse la divertida lectura de La corporación, del australiano Max Barry. Encontrará una sátira a las prácticas, muchas veces enquistadas en el día a día de la empresa, y sobre las que merece la pena reflexionar con una sonrisa.

Barry reconoce que la novela, editada por Alienta (17,95 euros), está basada en sus propias experiencias en Hewlett-Packard. En la ficción, el guapo y espabilado Jones (sólo conocido por el impersonal apellido) comienza a trabajar en la Corporación Zephyr, una empresa que él cree que se dedica a vender paquetes de formación, pero pronto descubre que realmente nadie sabe cuál es la actividad verdadera del holding ni, peor todavía, parece un motivo de preocupación para ninguno de sus empleados.

La novela es una sátira continua a prácticas empresariales reconocibles para cualquier empleado y directivo. Algunas nefastas y comúnmente rechazadas, pero otras, no tan abiertamente discutidas por los ejecutivos: "No lleva el tiempo suficiente en la Corporación Zephyr como para saber que cuando baja el precio de sus acciones siempre se trata de una reacción exagerada del mercado a cuestiones no relacionadas con el desempeño. Cuando sube, en cambio, siempre se debe a la brillantez de la directiva y se recompensa con stock options". Este es el estilo de diálogos que Barry propone, divertidos y fácilmente identificables para el lector.

En la cima de la pirámide Zephyr se encuentra el consejero delegado, Daniel Klausman, al que nadie en la empresa conoce. Una especie de gran hermano orwelliano que recuerda a la novela 1984 en el control que se ejerce desde la planta noble, la más alta del edificio de Seattle, sobre los aborregados trabajadores. Las decisiones no se discuten, por muy extrañas que sean, se acatan ante la arbitrariedad y crueldad de las represalias. El trabajador despedido se encuentra inmediatamente con un par de guardias de seguridad que le acompañan a la calle y que ni siquiera dejan que el desgraciado toque el ordenador, no sea que envíe un e-mail poco agradable para los responsables de la empresa. "Jones hojea la sección dedicada a la reducción de gastos. Un despido, dice el libro, es uno de los acontecimientos más estresantes y degradantes que se pueden experimentar; Jones asume que habla de la persona que ha sido despedida, pero luego se da cuenta de que se refiere al directivo", aprende el protagonista.

Si la negrura de la obra es orwelliana, la galería de personajes y situaciones recuerdan a La conjura de los necios, donde la imbecilidad humana triunfa sobre el bien común o sobre la racionalidad económica. Los empleados se convierten en meros conejillos de indias del capitalismo salvaje. Hay estopa para todos, para las prácticas comerciales, financieras, de informática o de recursos humanos: "Una verdadera empresa flexible -los libros de texto no lo dicen abiertamente, pero los graduados se dan perfecta cuenta de que lo harían si pudieran- es la que no emplea a nadie. Es el canto de la sirena de la externalización. La seducción del subcontrato. Para comprenderlo basta con pronunciar sencillamente las palabras sin empleados. A que te gusta, ¿verdad? Fuerte, saludable y flexible".

Un nuevo 'best seller' sobre América Corp.

La corporación es la tercera novela de Max Barry. Su estilo desenfadado y ágil ha convertido, de nuevo, a esta novela sencilla de leer en uno de los best seller recogidos en la lista de The New York Times durante meses. Y Barry vuelve con otra sátira sobre el modelo de vida estadounidense, esta vez sobre la gestión en las corporaciones americanas, pioneras y ejemplo para el capitalismo de todo el mundo.

En su primera novela, Syrup, habla sobre el sueño americano del triunfo, esta vez a través del joven Scat, graduado en marketing, que intenta vender a Coca-Cola un nuevo refresco llamado Fukk.

La segunda obra de ficción, Jennifer Government, refleja un mundo en el que el poder lo ostentan las alianzas entre las grandes multinacionales de EE UU y donde los Gobiernos han privatizado todos los servicios públicos. Los impuestos están prohibidos. Es el capitalismo más salvaje. En este contexto, la agente Jennifer Gobierno se encarga de descubrir los asesinatos relacionados con un modelo de zapatillas Nike.

Con el nuevo libro, Barry retoma las críticas al capitalismo, esta vez desde el punto de vista de la gestión, llevando al límite las malas prácticas, en situaciones irreales pero que permiten una sana reflexión.