Sector a examen

Las aerolíneas respiran con sus cuentas aún cubiertas de cenizas

El sector rebota en Bolsa y recupera gran parte de lo perdido al inicio de la erupción volcánica, aunque aún calcula los daños

El nubarrón del volcán Eyjafjalla se va disipando por el cielo europeo al tiempo que lo hacen las nubes sobre la cotización de las aerolíneas, que han recuperado gran parte de lo perdido especialmente el viernes pasado y el lunes. Los analistas descartan que el fenómeno tenga efectos a largo plazo, y creen que las pérdidas pueden recuperarse en buena medida.

Iberia, por ejemplo, perdió entre el viernes y el lunes un 5,9% de su valor, pero a medida que se iban abriendo los espacios aéreos fue recuperándose, como el resto de sus competidores. La caída generalizada de los mercados el jueves impidió que siguieran subiendo. Iberia cerró el viernes en 2,573 euros, un 3,2% por debajo del cierre del día 15, el día que el volcán entró en erupción. Vueling cayó un 5,4% entre el viernes 16 y el lunes 19, y cerró la semana en los 11,95 euros, un 5% por debajo de los 12,58 previos a la crisis. Ambas caídas están en línea con la del Ibex en ese periodo, un 5,3%. En lo que va de año Vueling ha perdido un 3,16%, mientras que Iberia ha ganado un 35,49%, gracias a su fusión con British Airways.

Fitch advirtió el jueves de que el suceso ha añadido presión financiera sobre las aerolíneas, "justo cuando empezaban a mostrar señales de recuperación", señaló Sabrina Ran, directora asociada de Fitch Emea Corporates. La agencia de calificación cree que el volcán no provocará una catástrofe financiera en las grandes aerolíneas, como Lufthansa, Air France-KLM, British Airways e Iberia, "dadas sus sólidas posiciones financieras, y que el impacto del cierre del espacio aéreo en los beneficios operativos será compensado en parte por la reducción de costes al no estar operando los vuelos". La mayoría de las grandes aerolíneas, señalan, tienen posiciones de liquidez firmes, con reservas de efectivo suficientes para cubrir problemas a corto plazo. "Es una lección valiosa que aprendió la industria de los ataques del 11-S".

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima que la interrupción ha costado 1.300 millones de euros a la industria. Fitch y Citi calculan que en torno la mitad de esos ingresos perdidos pueden ser recapturados, a medida que los pasajeros afectados vuelvan a comprar sus billetes en un futuro próximo. Sin embargo, apuntan, "puede haber pérdidas si aumenta la preocupación de los pasajeros, especialmente si vuelve a haber erupciones volcánicas". El viernes varios aeropuertos de Islandia y Escocia tuvieron que cerrar porque las cenizas volvieron a interrumpir el espacio aéreo. En todo caso, los perjuicios no durarán a largo plazo, creen los analistas, a diferencia del 11-S. Iván San Félix, analista de Renta 4, recuerda que el primer mes después de los atentados de Nueva York "se notó muchísimo el miedo a volar", y que aumentaron los costes de seguridad en los aeropuertos.

Al principio de la crisis volcánica los mercados se pusieron la venda antes de la herida e hicieron caer las cotizaciones "como si la interrupción del tráfico aéreo fuera a durar varias semanas", estima San Félix. Hubo oportunidades de entrada, especialmente en Ryanair, según calculaba Nomura el mismo lunes. A su juicio, los inversores habían castigado a la compañía seis veces más que a Air France, y más del doble que a Easyjet. Ryanair se ha recuperado y ya está en los 3,9175 euros, un 1,9% por debajo de los 3,995 a los que cotizaba antes de la crisis.

Aunque controladas, las pérdidas pueden ser significativas para la industria, cuyo beneficio operativo está lejos de estar en tablas, destaca Fitch. La aerolínea más afectada por la crisis en términos relativos ha sido British Airways, que ha tenido que bloquear todos sus vuelos. En términos absolutos, Fitch considera que Lufthansa y Air France-KLM son "probablemente" las que más se han resentido, con 25 millones y 20 millones netos menos de beneficios respectivamente. Iberia fue la menos afectada dado que tuvo que cerrar menos de la mitad de su red.

Tanto Easyjet como Ryanair han sufrido menos aún que sus competidoras, a juicio de UBS y Nomura. UBS señalaba el lunes que sus balances son relativamente más fuertes, y que sus pérdidas potenciales son menores también. UBS ha mantenido sus precios objetivos a 12 meses para las seis compañías. Los analistas han mantenido sus recomendaciones para las aerolíneas esta semana, e incluso JP Morgan mejoró la suya sobre Easyjet.

Pendientes de quién paga las facturas

El mercado estará pendiente esta semana de las posibles ayudas de la Unión Europea al sector, y de a cuánto ascienden los costes derivados de pagar el alojamiento a los pasajeros atrapados en tránsito. El analista de Citi Andrew Light, atrapado él mismo en Sydney (Australia), señalaba el lunes que aunque las aerolíneas no están obligadas en muchos casos a pagar estos gastos, muchas lo están haciendo para evitar el daño a su imagen. Asimismo, tampoco "está claro" en qué medida las aseguradoras tendrán que responder ante aerolíneas y pasajeros. "Podría haber presión política y mediática sobre las aseguradoras, seguida de cierta compensación por parte de los Gobiernos".

Christian Blaabjerg, jefe de estrategia de renta variable de Saxo Bank, veía el miércoles el acontecimiento como un posible catalizador de cambios en el sector. "Es muy probable que el cierre del espacio aéreo dé lugar a una oleada de consolidación en el sector, y algunas empresas se verán obligadas por sus acreedores a contraer alianzas que no esperaban antes de este momento".