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A fondo

La deuda británica está al albur electoral

Los tres meses que quedan, como máximo, para las elecciones generales en el Reino Unido pueden hacérseles muy largos a los británicos si persiste la incertidumbre sobre su déficit, que está perjudicando a la libra -ha vuelto a caer a precios de mayo del año pasado- y a su deuda soberana.

Después de centrarse en las debilidades de Grecia, Portugal y España, el mercado pone ahora su ojo crítico en el Reino Unido, otro de los países más afectados por la crisis financiera, y cuyo sistema bancario sólo ha salido adelante gracias a una intensa intervención pública.

La última entidad en sumarse a los ataques ha sido la agencia de calificación Fitch, que esta semana afirmó que el Gobierno británico debe reducir el déficit presupuestario más rápido de lo previsto, porque el perfil crediticio de la deuda se ha deteriorado drásticamente.

Los mercados piden más lucha contra el déficit, pero el Gobierno de Brown no está por la labor

El déficit británico alcanza ya el 12,6% del PIB, porcentaje similar al de Grecia, pero su deuda alcanza el 60% del PIB tras las últimas emisiones, frente al 99% de los helenos. Fitch no ve peligro para la valoración AAA a largo plazo, y recuerda que el Reino Unido partía de una buena situación presupuestaria, y que los plazos de vencimientos son largos.

Los problemas vienen del lado de los mercados. La prima de riesgo de la deuda a 10 años se ha ensanchado 60 puntos básicos desde principios de diciembre; ya es 27 puntos mayor que la de España. En paralelo se ha estrechado el margen entre conservadores y laboristas en los sondeos electorales: de los 17 puntos porcentuales de ventaja para los conservadores en diciembre, a los 5 actuales.

La fecha tope para la celebración de las elecciones es el 3 de junio, y hasta entonces parece improbable que el Gobierno tome medidas impopulares para reducir el déficit. Si se mantiene la igualdad, podría salir elegido un gobierno en minoría, sin la fuerza suficiente para enfrentarse al déficit.

El Gobierno laborista de Gordon Brown pretende retrasar el recorte presupuestario hasta 2011, y apuesta por fomentar el crecimiento económico. "El mercado preferiría una victoria conservadora", señala Paul Brain, gestor de BNY Mellon.

Al fondo están los desequilibrios derivados de estar fuera de la zona euro, con una moneda que se ha debilitado mucho durante la crisis, no tanto respecto al euro como respecto al dólar. "Estados Unidos se beneficia del anclaje, pese a que no está haciendo casi nada en cuanto al déficit" señala Daniel Argumedo, de Finagentes Gestión. La libra cotizaba en 2008 en 1,25 euros y en 2 dólares, y ahora está en 1,10 euros y 1,50 dólares.

A cambio, el Reino Unido tiene más libertad de maniobra. El Banco de Inglaterra dijo la semana pasada que no descarta ampliar la compra de bonos, al tiempo que mantuvo los tipos de interés. El peligro inflacionario aún está muy lejos, y es algo en lo que coinciden las economías desarrolladas: la capacidad productiva sigue estando muy por encima de la demanda.

El tiempo electoral corre a favor de Brown, porque los datos macroecónomicos no están siendo tan catastróficos como se preveía. Por ejemplo, el paro está en el 7,8%, por debajo del 9,7% de Estados Unidos y el 10% de la zona euro. Y los 2,5 millones de parados están bastante por debajo de los 3 millones que el Banco de Inglaterra consideraba en 2008 que podrían alcanzarse en 2010.

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