Una mayor demanda de China

La AIE revisa al alza su previsión de demanda de petróleo para 2010

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) revisó hoy al alza su previsión de consumo de petróleo para este año debido a que espera una mayor demanda en particular en China y en los países de la antigua Unión Soviética, que compensarán con creces la reducción de las necesidades en Europa.

La demanda global finalmente aumentará este año un 1,8 por ciento hasta 86,6 millones de barriles diarios, según el informe mensual sobre el mercado del petróleo de la AIE, lo que significa 70.000 barriles diarios más de lo que se calculó en febrero.

Tras esa corrección está en gran medida la "sorprendente" subida del 28% constatada en el consumo de China durante enero, cifra que los autores del informe advierten que podrían estar distorsionada por diversos efectos.

En cualquier caso, de acuerdo con las previsiones actuales, China, con sus 9,03 millones de barriles diarios, va a representar por sí sola un tercio de los 1,6 millones de barriles suplementarios que se van a absorber en todo el mundo en 2010 respecto al pasado año.

En la situación inversa se encuentra el mundo desarrollado, es decir los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para los que la agencia ha disminuido este mes sus perspectivas para este ejercicio en uno 100.000 barriles diarios y las ha dejado en 45,37 millones de barriles, cantidad inferior a los 45,49 millones de 2009.

Esta corrección mensual se explica por el bajón del 8% del consumo en Europa, "sorprendente" porque se ha producido pese a que las temperaturas han sido más bajas de lo habitual.

No obstante, el mes de enero particularmente frío en el Viejo Continente también ha causado problemas al sector del transporte, que se ha visto obligado a disminuir su actividad, y por tanto a gastar menos carburante.

El hecho es que la demanda prevista para los países europeos de la OCDE este año volverá a reducirse a 14,46 millones de barriles diarios, frente a los 14,50 millones de 2009, a los 15,33 millones de 2008 y a los 15,34 millones de 2007, que fue el pico histórico de consumo para la región.

Los autores del estudio ponen el acento en que aunque los precios del crudo han sido en febrero de media dos dólares inferiores a los de enero, esa caída oculta la fuerte subida -de casi una decena de dólares- registrada desde el 5 de febrero, que había marcado un mínimo en cuatro meses.

Una escalada que atribuyen al repunte de la tensión en algunos grandes países productores, en concreto a causa de los nuevos ataques a las infraestructuras de hidrocarburos de Nigeria, los movimientos para establecer nuevas sanciones contra Irán y el contexto electoral en Irak.

No obstante, también han constatado que ese efecto viene moderado por la consideración en el mercado de que no hay escasez física de petróleo, sobre todo después de que la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) subiera en febrero hasta 29,2 millones de barriles, un máximo en los últimos 14 meses.

El incremento de la aportación del cartel petrolero fue de 200.000 barriles diarios, la mitad de los cuales procedieron de Irak. En este contexto, y teniendo en cuenta el nivel de precios actual, la AIE presume que los ministros de la OPEP mantendrán sus actuales volúmenes de producción en la reunión del próximo día 17.

Al margen de este grupo de países, los otros productores de petróleo también aportaron 70.000 barriles diarios más en febrero hasta 52,2 millones de barriles, y la previsión media para 2010 es de 51,8 millones de barriles diarios, 330.000 más que en 2009.

Las reservas industriales de crudo en los países de la OCDE aumentaron en 34,4 millones de barriles en enero, para totalizar 2.703 millones de barriles. Eso supone una cobertura de 59,2 días de consumo, 0,1 días menos que en las mismas fechas del año pasado.

Los datos preliminares de febrero apuntan a una caída de esas existencias de 28,6 millones de barriles, de los cuales 13,8 millones atribuibles a Japón, 12,3 millones a los 16 países europeos de la OCDE y 2,5 millones a Estados Unidos.