Vida profesional

Las profesionales se sienten iguales en salario, pero no en oportunidades

El acceso a puestos de responsabilidad sigue siendo más limitado en mujeres.

Cuando mi padre estudiaba arquitectura estaba el baño de hombres y el baño de Juana. Era la única alumna", explica Paloma Sobrini, decana del Colegio de Arquitectos de Madrid. De aquella generación, que ahora cuenta con más de 80 años, se pasó a comienzos de los setenta, cuando ella iniciaba la carrera, a clases compuestas por un 15% de mujeres. Pero el salto ha sido vertiginoso en los últimos 30 ó 40 años. En estos momentos, el 65% de quienes cursan arquitectura son mujeres y el 30% de quienes ejercen la profesión también.

"No se trata de que las mujeres sean más inteligentes, sino de que maduran antes y por eso obtienen mejores calificaciones para entrar en la carrera de arquitectura, cuyo corte de entrada es de 8,2", añade Sobrini.

Pero la pregunta clave es si estas profesionales liberales se sienten discriminadas o no en función de sus ingresos y la respuesta casi siempre resulta negativa. Así lo sostiene Rosario Algora, secretaria general del Consejo General del Notariado, aunque en su caso ello es fruto de la propia naturaleza de la profesión notarial y de su sistema arancelario "que es igual para todos". Sobrini tampoco ha detectado diferencias de ingresos destacadas, aunque advierte que su profesión está poco laboralizada y más afectada por la variable costes/beneficio.

En otras como la medicina, el asunto tiene matices. "Más que diferencias salariales, lo que hay es diferencia de oportunidades", señala Juliana Fariña, presidenta del Colegio de Médicos de Madrid y la primera catedrática en anatomía patológica en España. "Hombres y mujeres, aún ahora, no tienen las mismas posibilidades de acceder a puestos de responsabilidad. Para comprobarlo, no hay más que ver cuántas mujeres son catedráticas de universidad o cuántas mujeres son jefes de servicio de hospitales, y especialmente en hospitales de primer orden" advierte.

Sin duda, ése es el principal problema. Sólo el 13% de los puestos de dirección en España están ocupados por mujeres, que además, y aunque ellas lo desconozcan, cobran un 17% menos de media -64.310 euros brutos anuales- respecto al salario de los hombres, tal y como demuestra un estudio elaborado por Esade y la empresa de recursos humanos ICSA.

A pesar del dato, Isabel Dutilh, socia y fundadora del bufete Dutilh Abogados, sostiene que ella jamás se ha sentido discriminada ni en salario ni en oportunidades. Lo que sí ha notado es una feminización de la justicia. "La presencia de la mujer en la Administración de Justicia es ahora impresionante, desde la figura del juez hasta las secretarias judiciales", añade esta letrada.

Y en los hospitales, la enseñanza, puede decirse que ocurre lo mismo. "La feminización de la medicina es un hecho. Yo pensé hacer ginecología, pero en aquellos años era impensable que las mujeres fueran a que las atendiera una ginecóloga. Hoy, en cambio, hay muchas doctoras, preparadísimas, en una especialidad de siempre tan masculina como es la urología", describe Fariña, doctora del Hospital Clínico San Carlos.

La mujer ha evolucionado y, como señala un estudio de Randstad, ya no elige entre trabajo y familia, sino si quiere desarrollar a largo plazo su carrera profesional.

La cifra

13% es el número de mujeres que alcanzan los puestos de dirección, según un estudio de Esade y la empresa ICSA.

"Aportamos generosidad a la vocación"

La mayoría de las profesionales que hemos consultado agregan que ser mujer ha aportado un diferente enfoque o sensibilidad a la hora de enfrentar alguna situación o resolver problemas. "Es cierto que a nosotras nos mueve el hecho de ayudar a la gente", puntualiza la notaria Rosario Algora, quien ha recibido a muchas clientes movidas por el boca a boca de otras mujeres. "Especialmente cuando se trata de temas complicados, como divorcios o testamentos, donde quizás aportemos más sensibilidad y también más cercanía".

La decana del Colegio de Arquitectura de Madrid también coincide en esta apreciación: "Aportamos generosidad a la vocación y un mayor compromiso, algo que priorizamos antes que la remuneración".

Por el contrario, Juliana Fariña no considera que la mujer aporte diferencias significativas en el ejercicio de su profesión. "Lo que puede ocurrir es que haya alguien que conecte mejor con un cliente que tú, o al revés", dice Isabel Dutilh, de Dutilh Abogados. También es cierto, como asegura Algora o Sobrini, que la mujer se tiende a fijar más en el detalle.