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Análisis

Las grandes aerolíneas nunca serán 'low cost'

Uno de los gestores en mi opinión más reputados de este país afirmaba el pasado jueves con cierta sorna que "no hay que ir a Harvard para comprender lo extremadamente difícil que ha sido 2009 para el sector". No le falta un ápice de razón a Antonio Vázquez, presidente de Iberia. Los números del sector lo dicen todo, ya que la IATA espera que las pérdidas a nivel mundial en 2009 superen los 11.000 millones de dólares. Pero es que para este ejercicio se espera que las pérdidas alcancen los 5.600 millones, de tal forma que en esta primera década del siglo XXI, el sector habrá perdido nada menos que 50.000 millones de dólares, lo que supone unos 5.000 millones al año. Financieramente una ruina.

Esa sangría de cifras está obligando a redefinirse al sector pero con consideraciones muy importantes. Las grandes aerolíneas europeas, entre las que encontramos compañías como Iberia, que no han sido contribuidores netos a ese decennis horribilis de resultados, están buscando la vía de orientar sus negocios de vuelta a la rentabilidad, aprovechando la clara sinergia que ofrece una fusión o las oportunidades de negocio que les dan sus importantes hubs. No se trata de buscar un modelo similar al low cost. Este es un sector de servicios orientado 100% al público y pretender que el modelo de las compañías de bandera, aun con filiales de bajo coste, se asemeje a la filosofía low service de las aerolíneas puras de bajo coste, es en mi opinión no entender ni conocer el sector, básicamente porque no se pueden encuadrar en modelos tan paradigmáticos como el de la low cost británica, en el que los sus usuarios, cuyos derechos son pisoteados, son ganado transportable al que se les cobra absolutamente por todo y donde es claro que lo barato sale caro, si es que alguna vez recuperas tu dinero.

Alberto Roldán Navarro. Director de análisis de Inverseguros

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